"Coroca"Relato del Profr. Victor Torres Serrano
Actualmente se dice, que los chamacos a nada le temen; se meten todo tipo de sustancias extrañas al cuerpo; se convierten en papás precoces, cambian de carrera con asombrosa facilidad, los volcamientos en carretera es cosa común en ellos; en fín, totalmente diferentes a la generación en retirada (50 años o más).
Cuando eramos niños, algunos adultos nos asustaban con leyendas ahora inverosímiles, como la mentada "Coroca", que en la actualidad sería una especie de "chupacabras". A uno de mis compañeros de juegos infantiles, asi lo conocía todo mundo como "El COROCA.
Cuentan que una vez lo mandaron a "Brasiles", una área al pie del cerro Vallejo y lo alcanzó un adulto muy bromista. Éste, al pasar bajo una higuera frondosa, en la cual, una de sus horquetas(unión de ramas), albergaba una comejenera* imponente, de color café oscuro, le dijo: "¡¡Ten cuidado Rafail!!... cuando vuelvas, no pases solo, porque ahí está "La coroca" y te comerá si te ve llegar", le dijo señalándole la comejenera. Oye- le preguntó Rafail-, "Y cuando tú vienes solo, ¿Por qué a tí no te come?" Ahhh!- le contestó el bromista- es que yo me llamo Hilario y a quienes nos llamamos así, "La Coroca"nos respeta.
Por la tarde ya pardeando, los últimos adultos que regresaban a San José escuchaban una vocecita infantil que se dirigia a la comejenera en estos términos: "¡¡Coroca, no me comas, yo también me llamo Hilario!!!". Ellos lo calmaron y se lo trajeron. Éso si, sin dejar de reirse de él durante todo el camino al pueblo.
Y, de ahí pa´l real, Rafail es conocido como "La Coroca". ¡¡Me imagino como reaccionaría un morro actual a una broma de esta naturaleza!!
*Comejenera: hogar de las termitas o comejenes, hechas con lodito que al secar toma la forma de un cántaro o vasija para que el agua se conserve muy fresca.
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