Las campanas de San Blas

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Las campanas de San Blas

Henry

El último poema escrito por uno de los más grandes poetas de la literatura estaunidense, Henry W. Longfellow, después de haber leído un artículo del magazine Harper's New Monthly Magazine titulado "Typical Journeys and Country Life in Mexico", volumen 64, ejemplar 382, escrito por William Henry Bishop, marzo 1882.

Dicho artículo hace breves descripciones de puertos del Pacífico mexicano incluyendo San Blas.

En tal revista, aparece un bosquejo de lo que los lugareños llamaban irónicamente "Torre de San Blas", refiriéndose al improvisado "campanario". En esos días, ya la comunidad se encontraba en un nuevo y menos próspero asentamiento, alejado de lo que en un tiempo fuera un brillante centro colonial. Las viejas campanas de bronce que fueran bajadas del antiguo pueblo ubicado en el cerro, estaban colgadas en un rústico marco de madera, a pocos pies de altura sobre la tierra.

 

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Tal simple relato, movió la nostalgia del poeta que imagina el esplendor de lo que fuera el puerto nayarita, inspirándolo a escribir lo que, curiosamente, pasó a ser su postrera poesía.

A continuación, parte del artículo y la poesía en inglés para no omitir el ritmo de la versión original, y perder su riqueza literaria al traducirse en español:

"Acapulco has the most complete and charming harbor, and an old fort dismantled by the French, of the order of Morro Castle. Manzanillo is a small strip of a place on the beach, built of wood, with quite an American look. The volcano of Colima appears inland, with a light cloud of smoke above it. San Blas, larger, but still hardly more than an extensive thatched village, has, on a bluff beside it, the ruins of a once more substantial San Blas. Old bronze bells brought down from it have been mounted in rude frames a few feet high to serve the purpose of the present poor church, which is without a belfry, and this is called in irony 'the Tower of San Blas.'"

Traducción:

"Acapulco tiene el puerto más completo y encantador  y un vieja fuerte desmantelado por los franceses,  al estilo del Castillo del Morro(San Juan, Puerto Rico).
Manzanillo es una pequeña franja en la playa, viviendas construídas de madera; muy al estilo americano. El volcán de Colima aparece hacia el interior, con una nube ligera del humo encima de él. 
 San Blas, más grande, pero apenas más que un pueblo de chozas con techados de paja tiene, en un cerro al lado de éste, las ruinas de un San Blas otrora más sustancial. Viejas campanas de bronce fueron bajadas de allá y han sido montadas en marcos rudimentarios de unos pies de alto con el propósito de proveer a la pobre iglesia actual de campanario, y este es llamado irónicamente"la Torre de San Blas".

 

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San Blas: Un enlace.

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Fernando Segoviano Quezada, nativo de San Blas, con un entusiasmo contagiante y cariño a su tierra, ha dado vida a un espacio dedicado a la riqueza histórica humana y a la belleza de la región.

Aquí, el enlace a tal página. ¡¡¡Que la disfruten!!!

http://vipsanblas.blogspot.com/

San Blas en Fotos...

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 Fotos del municipio de San Blas

Contribución del Profr. Regino Paulino

Templos viejo y nuevo de la cabecera municipal.

 Parroquia de San Blas, templo católico construído después de haber sido trasladado el asentamiento de la comunidad.

Anteriormente, San Blas, pueblo, se ubicaba en la cima del cerro de San Basilio donde hoy se pueden admirar las ruinas de las residencias, iglesia y contaduría.

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San Blas y la inspiración

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Puerto de San Blas



Pocos lugares del país tienen la riqueza histórica que el puerto nayarita tiene.


Y pocos lugares, también, sufren, el olvido y la ignorancia que por el brillante pasado tienen sus habitantes.


Tal vez porque éstos no tienen el arraigo (inmigrantes de otros sitios) o por la apatía, falta de información, o sencillamente desinterés de los organismos estatales para mantener viva la historia a través de programas de difusión cultural.


Hermosos parajes circundan este puerto, paulatinamente se destruye. La ecología es otro factor en peligro que también exige atención.


Esperemos que estos factores cambien y veamos un cambio, que nos refresque la fe y nos avive el entusiasmo por ser mexicanos conscientes y educados.


Fotos de San Blas y sus alrededores para ilustrar más adecuadamente lo que aquí se expresa.

 



San Blas

Quise arrancar las estrellas
en una romántica noche
para ofrecérselas todas
a mi querido San Blas.

Éste me brindó los sueños
con los que se mantienen vivas,
mis ilusiones precoces,
mis aventuras de niño.

Busqué en el rumor de las palmas
acompasar este arrullo
que corresponda al regalo
tan querido, tan fugaz.

Me entretuvo mientras tanto
el vaivén de sus oleajes
que a las sedientas arenas
engañaban sin cesar.

Sigo buscando, San Blas,
y en cada búsqueda encuentro
más razones para amarte.

Por los cercanos manglares
tratan lo mismo: cantar,
el plácido viento, el estero,
las garzas, los loros y el mar.

Sobre las rocas se estrellan
desesperadas las olas;
son ecos de un gran pasado
que de tus ruinas emanan.



¿Dónde al fin voy a encontrar
la canción para entregarte?
Ya la escucho al pescador
quien sobre las olas se aleja.

¡El pescador!…
Quizás entregue su vida
como la gaviota al aire.
Y ésta será su canción:
¡Ante el ciclón enfrentarse!

Frente al magnífico ocaso
del que frecuente disfruto,
recibo la brisa marina
como poder celestial
y hoy mi espíritu respira
luz y calor tropical.

Mi Puerto; Tú te despiertas
como las aves, cantando…
desde que el tiempo olvidó
sus anclas viejas levar.

El nombre de San Blas

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San Blas (año 316)

Blas significa: "arma de la divinidad".(año 316)

San Blas fue obispo de Sebaste, Armenia (al sur de Rusia).

Al principio ejercía la medicina, y aprovechaba de la gran influencia que le daba su calidad de excelente médico, para hablarles a sus pacientes en favor de Jesucristo y de su santa religión, y conseguir así muchos adeptos para el cristianismo.

Al conocer su gran santidad, el pueblo lo eligió obispo.

Cuando estalló la persecución de Diocleciano, se fue San Blas a esconderse en una cueva de la montaña, y desde allí dirigía y animaba a los cristianos perseguidos y por la noche bajaba a escondidas a la ciudad a ayudarles y a socorrer y consolar a los que estaban en las cárceles, y a llevarles la Sagrada Eucaristía.

Cuenta la tradición que a la cueva donde estaba escondido el santo, llegaban las fieras heridas o enfermas y él las curaba. Y que estos animales venían en gran cantidad a visitarlo cariñosamente. Pero un día él vio que por la cuesta arriba llegaban los cazadores del gobierno y entonces espantó a las fieras y las alejó y así las libró de ser víctimas de la cacería.

Entonces los cazadores, en venganza, se lo llevaron preso. Su llegada a la ciudad fue una verdadera apoteosis, o paseo triunfal, pues todas las gentes, aun las que no pertenecían a nuestra religión, salieron a aclamarlo como un verdadero santo y un gran benefactor y amigo de todos.

El gobernador le ofreció muchos regalos y ventajas temporales si dejaba la religión de Jesucristo y si se pasaba a la religión pagana, pero San Blas proclamó que él sería amigo de Jesús y de su santa religión hasta el último momento de su vida.

Entonces fue apaleado brutalmente y le desgarraron con garfios su espalda. Pero durante todo este feroz martirio, el santo no profirió ni una sola queja. El rezaba por sus verdugos y para que todos los cristianos perseveraran en la fe.

El gobernador, al ver que el santo no dejaba de proclamar su fe en Dios, decretó que le cortaran la cabeza. Y cuando lo llevaban hacia el sitio de su martirio iba bendiciendo por el camino a la inmensa multitud que lo miraba llena de admiración y su bendición obtenía la curación de muchos.

Pero hubo una curación que entusiasmó mucho a todos. Una pobre mujer tenía a su hijito agonizando porque se le había atravesado una espina de pescado en la garganta. Corrió hacia un sitio por donde debía pasar el santo. Se arrodilló y le presentó al enfermito que se ahogaba. San Blas le colocó sus manos sobre la cabeza al niño y rezó por él. Inmediatamente la espina desapareció y el niñito recobró su salud. El pueblo lo aclamó entusiasmado.

Le cortaron la cabeza (era el año 316). Y después de su muerte empezó a obtener muchos milagros de Dios en favor de los que le rezaban. Se hizo tan popular que en sólo Italia llegó a tener 35 templos dedicados a él. Su país, Armenia, se hizo cristiano pocos años después de su martirio.

En la Edad Antigua era invocado como Patrono de los cazadores, y las gentes le tenían gran fe como eficaz protector contra las enfermedades de la garganta. El 3 de febrero bendecían dos velas en honor de San Blas y las colocaban en la garganta de las personas diciendo: "Por intercesión de San Blas, te libre Dios de los males de garganta". Cuando los niños se enfermaban de la garganta, las mamás repetían: "San Blas bendito, que se ahoga el angelito".

A San Blas, tan amable y generoso, pidámosle que nos consiga de Dios la curación de las enfermedades corporales de la garganta, pero sobre todo que nos cure de aquella enfermedad espiritual de la garganta que consiste en hablar de todo lo que no se debe de hablar y en sentir miedo de hablar de nuestra santa religión y de nuestro amable Redentor, Jesucristo.


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