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Tuesday, 06 de January de 2009
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¡Abajo las armas, cabrones! PDF Imprimir E-Mail
escrito por Hugo Rodriguez   
Saturday, 10 de May de 2008

¡Abajo las armas, cabrones!

 

José E. Esparza

"La noche de Tlatelolco" de Helena Poniatowska era algo nuevo para nosotros en nuestro ingreso a la normal rural de San Marcos Zac. El internado era un hervidero de grilleros y politiquerillos que vivían con Marx como cabecera y recitaban fragmentos de las obras de Lenin.

Estos grilleritos, que pasaban noches en vela discutiendo sobre el capitalismo y las bondades del marxismo-leninismo tenían una aureola de eruditos distraídos acentuada por sus ojos de mapache a causa de tanto desvelo. Estos grilleritos insomnes llevaron dicho internado a la peor huelga en muchos años. Casi tres meses de huelga dejo huellas y heridas en el estudiantado muy difíciles de borrar.

Empezamos secuestrando camiones flecha roja y flecha amarilla por el lado de Chapala Jalisco y fuimos a parar a la normal rural de Atequiza donde se concentró un gran numero de camiones. La intención era ir como grupo de apoyo a la huelga nacional de la FECSUM en el estado de Morelos. El estudiantado con apenas tres semanas de huelga estaban ansiosos por ir a conocer las normales rurales de mujeres en Amilcingo Morelos y Teteles Puebla.

Todo el gran contingente se reunió en Amilcingo Morelos, los primeros días todo era excitación conociendo compañeras y teniendo sexo a discreción. Con el paso de los días la situación se fue tornando insoportable al grado de querer desertar la huelga. Apenas teníamos mes y medio y ya habíamos rebajado los buenos kilos y estábamos en los huesos que ni una erección nos alegraba ya. Eso era una ratonera.

El ejercito estaba por los alrededores, de todos lados llegaban estudiantes expertos en fabricar bombas molotov, explosivos caseros etc. no había que comer, solo un bolillo con frijoles al día y no se podía salir al pueblo . Hubo reportes de fallidos intentos de deserción y capturas por el ejercito sin decir las buenas dotaciones de calentadas por elementos del gobierno que degeneraron en muertes de algunos estudiantes escuálidos y debilitados.

"El sopas" era un homosexual regular como cualquiera, como los cientos de homosexuales que había en las normales rurales. Nunca nadie imagino que ese chavalo bajito y amanerado iba a terminar de manera cortante el acoso del ejército. Nunca entenderé por que el ejército se detuvo tanto en entrar y hacer matazón de estudiantes, pero eso se discutía cada noche en las reuniones de el CNH.


Se sabía que los soldados tenían muchísimas ganas de hacer ajustes de cuentas pues varios elementos del ejército perdieron la vida en esa huelga sin sentido. Las noches de guardia para los estudiantes eran una pesadilla, siempre con el temor y los falsos pitazos que ya vienen los soldados!. Todos agarraban tubos, bombas caseras y uno que otro traía armas de fuego que no se como metieron a la escuela.

A"El sopas" le toco hacer guardia en mi grupo junto con cinco muchachas mientras dos dormíamos abrazados de cuatro chicas. No hacíamos eso por morbo si no por necesidad de darnos calor en esa región donde el agua se congelaba al apenas caer la noche.

El “sopas" y otra muchacha brincaron la barda con la intención de desertar. Quien sabe cuanto caminarían cuando avistaron el cordón de soldados en la periferia del plantel. Por mala o buena suerte dos soldados de guardia se habían apartado del cordón militar para fumarse un poco de "yerbita" y escogieron sentarse entre los arbustos a dos metros de "el sopas" y la muchacha que seguramente estarían temblando de frío y miedo.

Los escucharon decir que otro día entrarían por sorpresa cuando menos lo esperaran por que el grande ya se había enfadado y había dado "mano libre".

Según la versión de "el sopas" los soldados entrarían a matar. Ni siquiera nos despertó pues ya casi amanecía cuando un tumulto proveniente de las explanadas donde estaban los camiones y demás vehículos secuestrados se convirtió en una especie de enjambre que zumbaba. Todos corriendo por todos lados. Lo que no toca no toca y nosotros no hicimos más que zambullirnos en un canal de agua sucia mientras los soldados brincaban las bardas del plantel y corrían entre lo oscuro sin vernos siquiera.

En la explanada había cerca de quince "Pipas" (camiones cisterna) llenos de gasolina, diesel y varios de gas propano. Gritos, alaridos, voces roncas, sollozos, suplicas, golpes secos de fusiles, disparos y pequeñas explosiones retumbaban por todo ese espacio que de repente se achicaba y se achicaba y daba la sensación que nos ahogaba. Los seis metidos en el canal de agua sucia casi en punto de congelación salimos con la adrenalina a su máximo nivel, nos encaramamos en la barda tan alto como pudimos y de ahí fuimos testigos de algo extraordinario.

De repente, todo era silencio.
Una voz dominaba los murmullos, una voz ronca, exaltada, desafiante y a la vez suplicante en el fondo, clamaba,
- Abajo las armas cabrones!!!
-O nos morimos todos!!!
-Abajo las armas cabrones!!!
-O nos morimos todos!!!

La vista era increíble, la imagen fue como ni en la mejor película de acción jamás vista por mí. "El sopas" como ángel de destrucción ondeaba una antorcha encendida encaramado en un camión cisterna lleno de sepa dios que combustible. Ese hombrecito homosexual chaparrito y amanerado ahora tenia la imagen de un guerrero temerario y valiente. Esa imagen se quedo congelada ahí en esa hora de la mañana cuando todo esta congelado…Ciertamente y de seguro ahí se quedo, ahora lo sé.

Nosotros solo vimos una fracción de segundos esa imagen. Nunca habíamos corrido tan rápido solo se que llegamos al crucero de la carretera al no se cuanto tiempo sin escuchar ninguna explosión ninguna detonación, ningún fusil disparar ni nada.

El mexicano común tiene muy mala fama como persona compadecida y con voluntad de ayudar. Debo decir que un mexicano “común” nos levanto de la carretera nos dio unas cobijas y nos llevo viajando en su carcachita. Era un mexicano como los pintan. Llego a su casa, estacionó su carcacha y entro gritando.... Vieja, vieja donde chingados andas !!!! El, era un mexicano gruñón y mal hablado, de malos modales con sus hijos y su esposa, pero para nosotros fue desde nuestra perspectiva de parias condenados, NUESTRO ANGEL.

Supe después que los soldados salieron del plantel educativo con las armas bajas y la mirada insegura. Todo el pueblo estaba por las bardas frontales y por las explanadas. Muchos padres de familia buscaban sus hijos provenientes de otros estados y la gente del pueblito estaban ahí renegando del ejército el cual se retiro inmediatamente. Dicen que eso fue un gran relajo, un ir y venir de gente, entrega de vehículos etc.

Dos chicas se separaron de nosotros pues eran de Puebla. Otras dos viajaron junto con nosotros hasta Aguilera Durango. Después de tres días de viajar de "aventón" y comiendo escasamente llegamos a Guadalajara donde mi compañero tenia familiares.

Tal pareciera que el estar lejos de tu lugar de origen te embota el cerebro y te pone en un estado de insensibilidad emocional ante ciertas circunstancias.

Esos tres días fueron de correr tras los autos, pidiendo aventón, de estar en carreteras que los choferes nomás decían...." aquí mero bájense chavos”. Ese "aquí" era en medio de la nada. Fueron días de silencio casi total. Días de miradas furtivas unos con otros y de casi no dormir. Fue un vagar en círculos a veces pues de hecho en ocasiones no sabíamos donde estábamos.

El aire de Jalisco lo percibimos los cuatro, lo sentimos. Era un airecito cordial, bonito, nos llenaba el cuerpo y el alma. Sin querer de repente nos miramos los cuatro y sonreímos, parecía que volvíamos a vivir.

El camión de carga nos dejo a la entrada del hotel el Tapatío. Yo no se quien inició el abrazo solo se que lo sentimos y nos lo dimos con todo el corazón... ahí los cuatro a la vez. Las chicas soltaron toda su tensión contenida en sollozos entrecortados y a los machitos nos toco aguantarnos un poco hasta que una de las chicas murmuró haciendo más fuerte el abrazo.

Abajo las armas cabrones!!! O nos morimos todos!!!

Ciertamente, hay cosas en la vida que nos hacen bajar las armas y la coraza de nuestro corazón se rompe y deja salir al ser que siente y es bueno, noble y generoso.
Todo fue tan rápido. La imagen del “sopas”, la actitud de los soldados bajando las armas…haciendo caso a la cordura…Nuestra batalla personal por estar en aires diferentes como el de Jalisco, todo eso nos hizo llorar abrazados sin complejos.

Entre lágrimas y risas nos fuimos caminando a un lado de la carretera con un corazón renovado que se niega a morirse.

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