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escrito por Hugo Rodriguez
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Wednesday, 30 de January de 2008 |
ACAPONETA Aportación del Profr. Miguel Angel Fiqueroa Valdez
Una bella ciudad que muestra su interesante fisonomía de añejas casas de sobrio estilo neoclásico. Construcciones que le transportarán a las épocas de don Porfirio y los estilos afrancesados. Toponimia Acaponeta significa, "Lugar junto al río donde crece el fríjol enredado en la caña de carrizo"; que se logra conjuntando la traducción del Tepehuano Acaponeta (Caponeta) que significa, "lugar junto al río"; y del Náhuatl Acatl-pol-etl-tlan que significa, "lugar donde crece el fríjol enredado en la caña de carrizo". A la cabecera municipal se le conoce como Acaponeta "Ciudad de las Gardenias" porque existieron muchas flores de gardenia además por la hermosura de sus mujeres.
Reseña Histórica En la localidad de San Miguel, se encuentran 3 enormes piedras labradas con diseños alusivos al agua, conocidos comúnmente como petroglifos; dejadas por los más antiguos pobladores. En el último período prehispánico, este municipio perteneció al Señorío Aztatlán y estuvo habitado por Totorames, los cuales tenían sometidos a algunos pueblos Coras, Zayahuecos y Tepehuanos. Fue fundada por los Tepehuanos sobre el margen del río Acaponeta, antes de la Conquista; fue descubierta por el conquistador Nuño Beltrán de Guzmán en julio de 1530, cuando esta región era gobernada por Konácatl. El líder natural Tenamachtli, caudillo indígena, destruyó Acaponeta en 1538, posteriormente fue habitada por los originales Tepehuanos quienes fueron conquistados por los españoles. Durante la época colonial, se aprovecharon sus recursos naturales en el comercio de la región. Ya en la etapa de la Revolución, Acaponeta se constituyó como la capital del Territorio, siendo el General Rafael Buelna, quién instaló la casa de gobierno en febrero de 1914, promulgando el celebre decreto número 6, con el que suprimió del territorio las prefecturas porfirianas. Se declaró municipio al entrar en vigencia la Constitución de 1917. Actualmente, se le conoce como “La Ciudad de las Gardenias” por la abundancia de esas flores en la localidad. A la llegada de los conquistadores españoles comandados por Nuño de Guzmán en 1530, en la zona convivían diversas etnias indígenas de origen náhuatl, en la actualidad sobreviven en el municipio los indígenas de la tribu coras (Náayarrite). En el último período prehispánico la región perteneció al señorío Aztatlán y estuvo habitada por Totorames que tenían sometida a la población de las etnias Zayahuecos, Tepehuanes y Coras Una vez que estuvo toda la región sometida y pacificada, procedió Nuño de Guzmán a la reconstrucción de los pueblos, se levantaron casas, se repartió la tierra entre los conquistadores, así mismo se repartieron indígenas para que laboraran al servicio de los nuevos amos y por último dio Nuño de Guzmán plena libertad a las autoridades eclesiásticas para que se dieran a la tarea de evangelizar y auxiliar a los naturales, levantar capillas y conventos, crear pequeñas escuelas para la enseñanza de oficios menores a los indígenas y el manejo de los enseres de labranza. Fueron los misioneros franciscanos los elegidos para tal menester, en el año de 1580 se funda en Acaponeta un convento que estuvo bajo el cuidado y vigilancia de los franciscanos hasta el año de 1798. El líder natural Tenamachtli, caudillo indígena, destruyó Acaponeta en 1538, posteriormente fue habitada por los originales Tepehuanos quienes fueron conquistados por los españoles. Durante la época colonial, se aprovecharon sus recursos naturales en el comercio de la región. Ya en la etapa de la Revolución, Acaponeta se constituyó como la capital del Territorio, siendo el General Rafael Buelna, quién instaló la casa de gobierno en febrero de 1914, promulgando el célebre decreto número 6, con el que suprimió del territorio las prefecturas porfirianas. Se declaró municipio al entrar en vigencia la Constitución de 1917.
Cronología de Hechos Históricos
1530 Arriba a esta Tierra Nuño Beltrán de Guzmán para iniciar la Colonización. 1825 Acaponeta fue incorporada al Estado de Jalisco como parte del Séptimo Cantón. 1860 Toma la Cabecera el ejército de Manuel Lozada. 1885 Se convierte en Prefectura del nuevo territorio de Tepic. 1909 Acaponeta es elevada al rango de ciudad. Llega la vía férrea de la ruta Nogales-Guadalajara. 1914 Es tomada la cabecera municipal por tropas federales a cargo del general Rafael Buelna. 1917 Surge como Municipio del Estado Libre y Soberano de Nayarit, por decisión del Congreso Constituyente de Querétaro.[/i][/u]
PRESIDENCIA MUNICIPAL
Este edificio data del año de 1910. Tiene características neoclásicas, su construcción es de dos niveles, en el primero, su acceso es por un portón de grandes dimensiones con dos ventanas rectangulares son enrejado de hierro; puerta y ventanas con frontón recto sobre ellos, entablamento de decoración de triglifos y dentículos, limitando al primer cuerpo una cornisa a lo largo de la fachada. El segundo cuerpo tiene cinco ventanales similares a los de la planta baja, con balcón de hierro forjado, remata la fachada un cubo con reloj al centro. El costado exterior del edificio tiene seis ventanales en su primer nivel con rejas de hierro y cinco en su segundo nivel. El interior tiene un arco de medio punto sobre pilastras de capitel dórico.
Templo Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción
ANTES
El templo se localiza en el centro histórico de la pequeña ciudad de Acaponeta. Su fachada original en el transcurso de los años ha sido modificada sobresaliendo su torre de mayor antigüedad, su portada lateral es de estilo renacentista. La portada principal es de un estilo barroco sobrio con columnas (juntas), flaqueando (sosteniendo) el entablamiento con friso clásico y cornisa con cierto movimiento. El acceso tiene un arco de medio punto moldurado y con la clave labrada sostenido por ambas (nombre de cada una de las piezas verticales que sostienen el dintel de las puertas o ventanas), lisas con impostas toscanas. Sobre la clave y en el lugar en el que la cornisa se levanta; está alojado un extraño medallón estilizado. En las intercolumnas hay nichos con imágenes y con las peanas exageradamente proyectadas hacia delante. En el segundo cuerpo las columnas, así mismo pareadas a los lados de la ventana coral con arco rebajado, son rasgos y están ligadas por una liviana cornisa, donde se levanta una especie de remate como frontón circular, señalado por una moldura sobre una superficie plana. Las columnas lucen guardamalletas al frente de sus pedestales y en las intercolumnas hay nichos un tanto extraños. La torre es de dos cuerpos, el primero de la misma antigüedad como la base de la torre, el cual tiene una ventana con un arco rebajado. Los vanos que alojan las campanas, con arcos de medio punto y barandales, flanqueadas por pilastras toscanas enlazadas por una discreta cornisa sobre la que se asientan bellos jarrones. El segundo cuerpo de la torre es notoriamente de factura posterior. Su sección es octagonal con vanos de medio punto y con armonioso aunque más pequeños jarrones sobre la correspondiente cornisa. El capulín vistosamente recubierto de azulejos, culminan en una linternilla que soporta la cruz de hierro. La portada de la entrada lateral; al norte, es de estilo renacentista, labrada en cantera, con un acceso de medio punto, moldurado y flanqueado por pilastras tableteadas de capitel dórico-romano que sostiene un entablamiento con clásico friso de triglifos y metopas lisas. El ático es una hornacina sin escultura, portada única en Nayarit. El interior del templo es muy hermoso, de admirable decoración en azul y oro con una preciosa bóveda de medio cañón sobre arcos fajones, sostenidos por estilizadas pilastras toscanas, que soportan un entablamiento de clásico friso de triglifos y metopas decoradas; y dinteles muy señalados. El robusto repisón que corona el entablamiento recorre todo el perímetro de la nave. La bóveda del coro está sostenida por arcos rebajados, acordelados y en la pared del fondo del coro hay interesantes murales de ángeles músicos. El altar mayor, de estirpe gótica, es bellísimo, sobre todo por la hermosa escultura de la virgen complementada por la de la Santísima Trinidad coronándola y custodiada por bellos ángeles. Conjunto escultórico que culmina el altar sobre el arco conopial del nicho central que aloja la escultura de Jesús, en la advocación del Sagrado Corazón. En lo alto de la pared del fondo del presbiterio hay atractivos e interesantes murales y a los lados preciosas esculturas soportadas por enormes y proyectadas peanas bellamente modeladas en blanca argamasa. A ambos lados de la nave se encuentran preciosos altares góticos y del lado derecho, al sur hay otra puerta con señalada portada interior de estilo clásico, la que seguramente en otros tiempos dio acceso a las dependencias del convento. Es de admirarse también el elegante púlpito, prolijamente labrado en fina madera y así mismo el artístico barandal del comulgatorio realizado en hierro vaciado (de fundición), con motivos relativos a la eucaristía y decorado igualmente en blanco, azul y oro.
AHORA
 UN POCO MAS SOBRE LA HISTORIA DE ACAPONETA.
Acaponeta es una notable población llena de ficciones y realidades. Lugar en donde se han protagonizado eventos culturales, de música, poesía y danza. Cuna de personajes nacionales y de distintos hechos históricos. Además, de ser el centro más importante del norte de la entidad, en donde la cultura tiene un refugio que penetra y sacude. Ciudad que vive su historia con rotunda naturalidad y cuida sus tradiciones con rigor.
Son tantos los nombres de los personajes que se asocian con ella que bastaría uno solo para proceder a un análisis profundo de su arraigada personalidad.
Acaponeta aparece en la historia del siglo XVI por ser la estancia del conquistador Nuño Beltrán de Guzmán después de haber estado en el señorío de Aztlán, en donde perdió la mayoría de sus hombres a causa de una inundación.
El 10 de diciembre de 1530 se detiene y espera un contingente de aproximadamente siete mil indígenas que llegaron algunos días más tarde procedentes de las provincias de Colima, Avalos y Tlaxomulco, los cuales fueron conducidos por Juan Sánchez de Olea, y que ayudarían como tamemes en la conquista del Noroeste.
El conquistador abandona Acaponeta para celebrar la navidad en Chametla, y de aquí continuar la conquista hasta Culiacán. Al retirarse dejó en encomienda a un miembro de su ejército, Antón de la Puebla, para que recibiera el tributo de su Majestad, que consistía en 249 pesos en efectivo, 249 de fanegas de maíz y frijol y 249 gallinas de castilla, que recogería de las 332 familias existentes. Además recogería el tributo de los pueblos sujetos de la región como: Sayula, Quiviquinta, Ixtapa, Tecuala y Tetitlán. Asimismo elegiría alcalde, alguacil y mayordomo, que los pagaría con los mismos tributos y con salario de cien pesos al año y 165 pesos al año, los tomaría del total de tributos, que hacían un total de 165 pesos, 3 tomines y 6 gramos de las salinas. (l) Y fue así como Acaponeta pasó a formar parte de la Corona Española, e inició su proceso de mestizaje.
El pueblo de Acaponeta viene a constituirse en una población frontera en donde se inicia el contacto de los cristianos con los pue-blos bárbaros del norte de la Nueva Galicia. Aquí empieza la expansión de la conquista espiritual, con los pueblos serranos del dominio del Rey Nayarit.
Los religiosos franciscanos procedentes del convento de San Juan Bautista del pueblo de Xalisco, empiezan a llegar a la comarca de Acaponeta para predicar el cristianismo e iniciar la evangelización. El primero que llega es fray Andrés de Medina, que recorre la amplia planicie costera y llega a este lugar para fijar su estancia y salir a los pueblos de su entorno. Luego con la fundación del convento de Sentispac (1569), pasa a la administración espiritual de ese lugar y finalmente en 1580, se funda el convento de Nuestra Señora de la Asunción de Acaponeta y es su primer guardián el mismo fray Andrés de Medina, que es ayudado en su misión espiritual por los franciscanos fray Juan de Lugo y el tepiqueño fray Francisco Gil. En 1583 se hizo cargo de la guardianía del convento fray Andrés de Ayala, que practicó un apostolado en el hoy municipio del Nayar, y lo acompaña en ese recorrido fray Francisco Gil, y ambos estando en el pueblo de Huayna-mota fueron martirizados el 4 de agosto de 1584.
Al ser un pueblo frontero y los frecuentes intentos de destruir al poblado y dar muerte a sus habitantes, el virrey de la Nueva España don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, autorizó la construcción de un presidio para proteger a la población civil y religiosa en el año de 1595. El presidio estaba a cargo de un capitán con ochocien-tos pesos de salario y ocho soldados permanentes y en ocasiones llegó a tener cuatrocientos cincuenta militares. (2) Esto denota la importancia estratégica que tenía Acaponeta para los avances del desarrollo colonizador hacia la rica región minera y ganadera de la Sierra Madre Occidental del norte de la Nueva Galicia.
En el año de 1595 el capitán del presidio, Gerónimo Arciniega, recibió ayuda para colonizar la región de parte del virrey don Luis de Velasco (hijo), para ello comisionó al capitán Juan Ochoa Arámburu, para que impulsara el desarrollo colonizador en la villa como en la región. Para esta ocasión el virrey de Velasco autorizó a dos religiosos franciscanos de la provincia de Michoacán como evangelizadores y conocedores de la lengua regional, ellos eran fray Andrés de Medina y Miguel de Herrera. Además, para fortalecer a la villa de Acaponeta, se les autorizó doscientos pesos de ayuda de costa, y tres pesos de salario mensual a los indígenas ladinos que ayudaran a enseñar la doctrina cristiana y convivieran con los pueblos bárbaros chichimecas de la sierra --se refiere a los coras y tepehuanos--; para las nuevas misiones que se fundarían se ordenó llevar desde Chametla doscientas fanegas de sal, y desde la provincia de Michoacán se trajeron 14 campanas para las nuevas misiones.
Posteriormente se ordenó a fray Andrés de Medina que seleccionara a un grupo de indígenas para que éstos colonizaran la costa y para ello se ordenó al factor Pedro de los Ríos adquirir y enviar en las recuas de don Francisco Ramírez lo siguiente: cuatrocientos sombreros, doscientas coas, veinticuatro hachuelas, dieciocho rejas de arar, ciento cincuenta pesos de sinavajas para hacer cobijas a las indias, pues esto era una gracia concedida tanto a las mujeres como a los hombres, por recibir las enseñanzas evangélicas.
fuente: Eco de Nayarit. |
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Modificado el ( Friday, 15 de February de 2008 )
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