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Nayarit en el Arte
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escrito por Hugo Rodriguez
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Tuesday, 06 de May de 2008 |
Un testimonio de amor de los contribuyentes de la página nayaritas.net con el motivo del 10 de mayo  A mi Madre...Por Chuyita
Te fuiste de mi lado. En silencio fue tu partida. Mi corazón se ha desangrado por tan súbita despedida.
Tu espíritu luchador a la vida se aferraba. Más Dios, desesperado, a su lado te llamaba.
En ángel te has convertido. Velando por nosotros estás. Aguardando que se cumpla la cita de reunirnos en la eternidad.
Sin embargo, me parece tan lejos... Quisiera ahora poderte abrazar. Te busco, te llamo. No te encuentro. Dime... ¿Cómo me he de consolar?
Tu amor incalculable mis faltas por alto pasó. Porque el querer de una madre, ése, no tiene comparación.
Sé que en el cielo habitas. Al lado de Dios has de estar. Aguardaré paciente el día en que nos volvamos a encontrar.
Entonces será para siempre. Nada ni nadie nos podrá separar. No temeré cuando llegue mi momento pues tu presencia me confortará.
Me esforzaré por ganar el cielo para no perderte nunca más. Mientras tanto, guía mis pasos. Ilumina mi senda, enséñame el camino.
Que tu presencia me rodeé siempre hasta que se cumpla mi destino. _______________________________________ Mamá; aún estás conmigo...Norma De la Rosa Enríquez Dicen por ahí con cierta frecuencia que no tengo, que que poca tengo pero yo ahora desmiento rumores y aseguraciones al respecto.
A Dios doy gracias contar con ella en todo momento y a cada día... desde el día que llegué a este mundo y espero siga siendo por mucho tiempo más.
Yo la aprovecho y me aprovecho no sé si será un día más, un mes, un año o si tal vez primero ella se quede sin mí pero mientras la tenga.. sí señor!! la abrazaré pero sólo para seguir sintiéndola mía!! ____________________________ |
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Modificado el ( Sunday, 11 de May de 2008 )
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La belleza de la mujer nayarita en el arte... |
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escrito por Hugo Rodriguez
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Monday, 05 de May de 2008 |
Tania Vázquez
Bella actríz nayarita...Contribución de Angel Figueroa Nació el 31 de julio de 1977 en Acaponeta Nayarit. Tania Elizabeth Vázquez estudió en el Centro de educación artística de Televisa (CEA) y tomo un curso de actuación con Patricia Reyes Espíndola, así fue como adquirió el conocimiento para convertirse en una excelente actriz. Su primer contacto con las cámaras fue en el concurso de Nuestra Belleza México (1996) al año siguiente concurso en Miss Costa Maya Internacional que se realizó en Belice, teniendo un rostro muy bello y un talento sin igual rápidamente se abrió camino en el mundo de la actuación. Su carrera en las telenovelas empieza en Maria Isabel le sigue Amor Gitano, Mujeres Engañadas, Rayito de Luz, Amor real y Rubí sus actuaciones han dejando con muy buen sabor de boca a los televidentes. Tania se ha confirmado como una actriz versátil ya que lo mismo puede interpretar un papel dramático como uno cómico, ella, ha actuado en los programas La Familia Peluche, Casos de la Vida Real, ¿Qué nos Pasa?, y ha tenido participación en Hoy, VidaTV , Eco Moda y Lóreal, también ha incursionado en el mundo de la conducción en el programa Cosmopolitan de Argentina. Tania ha participado en obras teatrales como: La casa de Bernarda alba en el cual interpreta el personaje de Adela, maravillosamente, tiempo antes hizo La Barbería. Teniendo como gran ventaja su belleza ha sido requerida para realizar varios comerciales de marcas reconocidas. Los diseñadores también han sacado provecho de su hermoso rostro en la pasarela, ha modelado para José Luis Abarca, Sara Bustani, Héctor terrones y Marcel. En 2008, participa en la telenovela Al diablo con los guapos, producida por Angelli Nesma.  |
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Modificado el ( Wednesday, 07 de May de 2008 )
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escrito por Hugo Rodriguez
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Thursday, 17 de April de 2008 |
AMADO Y SU AMIGO DARÍO… Contribución de Leopoldo Rivera Cervantes
En rareza notable, Miguel de Cervantes Saavedra(1547) y William Shakespeare (1564) fallecieron en fecha coincidente. El español dejó de existir el 22 de abril y el inglés unas horas después, el día 23 de ese mismo mes del año 1616. Siglos después otros dos grandes de las letras universales Amado Nervo (1870-1919) y Rubén Darío (1867-1916) coincidirían ambos al morir a los 49 años de edad. El mexicano y el nicaragüense trabaron una entrañable relación amistosa y sus obras literarias trascendieron notablemente. A la muerte del autor de Los Motivos del Lobo, Sonatina y Canción de Otoño en Primavera entre otros bellísimos poemas; Nervo escribió sentida apología de su buen amigo latinoamericano.
HOMENAJE
Ha muerto Rubén Darío, ¡el de las piedras preciosas!
Hermano; cuántas noches tu espíritu y el mío, unidos para el vuelo, cual dos alas ansiosas, sondar quisieron ávidos el Enigma sombrío, más allá de los astros y de las nebulosas.
Ha muerto Rubén Darío, ¡el de las piedras preciosas!
¡Cuántos años intensos junto al Sena vivimos, engarzando en el oro de un común ideal los versos juveniles que, a veces, brotar vimos como brotan dos rosas a un tiempo de un rosal!
Hoy ya tu vida, inquieta cual torrente bravío, en el mar de las Causas desbocó: ya posas las plantas errabundas en el islote frío que pintó Bocklin… ¡ya sabes todas las cosas!
Ha muerto Rubén Darío, ¡el de las piedras preciosas!
Mis ondas rezagadas van de las tuyas; pero pronto en el insondable y eterno mar del todo se saciará mi espíritu de lo que saber quiero: del Cómo y del Porqué, de la Esencia y del Modo.
Y tú, como en Lutecia las tardes misteriosas en que pensamos juntos a la orilla del Río lírico, habrás de guiarme… Yo iré donde tú osas para robar entrambos al musical vacío y al coro de los orbes sus claves portentosas.
Ha muerto Rubén Darío, ¡el de las piedras preciosas!
Ernesto Mejía Sánchez refiere acerca de ellos: “Ocupan en el cuadro cronológico que luego se verá, lugares contiguos. Tuvieron parejas complejidades sicológicas y un desarrollo literario paralelo. En su amistad no tuvieron discrepancia ninguna. Ejercieron el verso y la prosa con igual constancia. Cultivaron los mismos géneros: poesía lírica y heroica, prosa narrativa y periodística, poemas en prosa y crónicas sociales, libros de viaje, traducciones y un epistolario entre ambos que es modelo de concordia, además de la mutua admiración que se profesaron, testimoniadas en semblanzas, dedicatorias y recuerdos. Hernán Robleto y Francisco Monterde han subrayado estas simpatías sin diferencias. Habría que agregar que fueron los dos las figuras centrales del tiempo modernista, por las fechas de nacimiento y muerte y por las de su producción literaria. Con tres años, no más, de diferencia, nacieron ambos en ciudades provincianas y absorbieron la religiosidad del ambiente. Después el amor y los amores y el temor de la muerte los unieron fraternalmente, en una dual incógnita que no pudieron despejar sino en el final religioso de sus vidas. Sus vidas mismas también los unieron: el brillo y los ceses de la diplomacia, la bohemia parisiense y la pobreza la más de las veces. La muerte les sobrevino, prematuramente, a los cuarenta y nueve años, con un intermedio de sólo tres. A Nervo le tocó más de cerca el derrumbe del Modernismo, muy a pesar de los homenajes nacionales e internacionales que se le tributaron, muy semejantes a los que a su fiel amigo le concedieron. Luego vino la edición de Obras Completas como pira funeral y el escarnio de la vanguardia” POEMAS DE RUBÉN DARÍO
LOS MOTIVOS DEL LOBO El varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce Francisco de Asís, está con un rudo y torvo animal, bestia temerosa, de sangre y de robo, las fauces de furia, los ojos del mal; el lobo de Gubbio, el terrible lobo. Rabioso ha asolado los alrededores, cruel ha desecho todos los rebaños, devoró corderos, devoró pastores, y son incontables sus muertes y daños. Fuertes cazadores, armados de hierros, fueron destrozados. Los duros colmillos dieron cuenta de los más bravos perros como de cabritos y de corderillos. Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera. Cerca de la cueva encontró a la fiera, enorme, que al verle se lanzó feroz contra él. Francisco, en su dulce voz, alzando la mano al lobo furioso dijo: -¡Paz, hermano lobo!- El animal contempló al varón de tosco sayal; dejó su aire arisco, cerró las abiertas fauces agresivas y dijo: -¡Está bien, hermano Francisco! -¡Cómo! –exclamó el santo-, ¿Es ley que tú vivas de horror y de muerte? La sangre que vierte tu hocico diabólico, el duelo y espanto que esparces, el llanto de los campesinos, el grito, el dolor de tanta criatura de nuestro Señor ¿no han de contener tu encono infernal? ¿Vienes del infierno? ¿Te ha infundido acaso su rencor eterno Luzbel o Belial? Y el gran lobo, humilde: -¡Es duro el Invierno y es horrible el hambre! En el bosque helado no hallé qué comer, y busqué el ganado, y en veces comí ganado y pastor. ¿La sangre? Yo vi más de un cazador sobre su caballo, llevando el azor al puño, correr tras el jabalí, el oso o el ciervo; y a más de uno ví mancharse de sangre, herir, torturar, de las roncas trompas al sordo clamor, a los animales de Nuestro Señor. Y no era por hambre que iban a cazar-. Francisco responde: -en el hombre existe mala levadura. Cuando nace viene con pecado. Es triste. Mas el alma simple de la bestia es pura. Tú vas a tener desde hoy que comer. Dejarás en paz rebaño y gentes en este país. ¡Que Dios modifique tu ser montaraz! -Está bien, hermano francisco de Asís. -Ante el Señor, que todo ata y desata, en fe de promesa tiéndeme la pata-. El lobo tendió la pata al hermano de Asís, que a su vez le alargó la mano. Fueron a la aldea. La gente veía y lo que miraba casi no creía tras el religioso iba el lobo fiero. Y baja la testa, quieto lo seguía como un can de caza, o como un cordero. Francisco llamó a la gente a la plaza y allí predicó. Y dijo: -He aquí una amable caza. El hermano lobo se viene conmigo, me juró no ser ya nuestro enemigo, y no repetir su ataque sangriento, Vosotros, en cambio, daréis su alimento a la pobre bestia de Dios, -¡Así sea!- contestó la gente toda de la aldea. Y luego, en señal de contentamiento, movió testa y cola el buen animal, y entró con Francisco de Asís al convento. Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo en el santo asilo. Sus bastas orejas los salmos oían y los claros ojos se le humedecían. Aprendió mil gracias y hacía mil juegos cuando a la cocina iba con los legos. Y cuando Francisco su oración hacía, el lobo las pobres sandalias lamía. Salía a la calle, iba por el monte, descendía al valle, entraba a las casas y le daban algo de comer. Mirábanle como a un manso galgo. Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo, desapareció, tornó a la montaña, y recomenzaron su aullido y su saña. Otra vez sintiese el temor, la alarma, entre los vecinos y entre los pastores; colmaba el espanto los alrededores, de nada servían el valor y el arma, pues la bestia fiera no dio tregua a su furor jamás, como si tuviera fuegos de Moloch y de Satanás. Cuando volvió al pueblo el divino santo, todos le buscaron con quejas y llanto, y con mil querellas dieron testimonio de lo que sufrían y perdían tanto por aquel infame lobo del demonio. Francisco de Asís se puso severo. Se fue a la montaña a buscar al falso lobo carnicero. Y junto a su cueva halló a la alimaña. -En nombre del Padre del sacro universo, conjúrote –dijo-, ¡oh lobo perverso!, a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal? contesta. Te escucho-. Como en sorda lucha habló el animal, la boca espumosa y el ojo fatal: -Hermano francisco, no te acerques mucho. Yo estaba tranquilo allá en el convento, al pueblo salía, y si algo me daban estaba contento y manso comía. Mas empecé a ver que en todas las casas estaban la envidia, la saña, la ira, y en todos los rostros ardían las brasas de odio, de lujuria, de infamia y mentira, hermanos a hermanos hacían la guerra, perdían los débiles, ganaban los malos, hembra y macho eran como perro y perra, y un buen día todos me dieron de palos. Me vieron humilde, lamía las manos y los pies. Seguía tus sagradas leyes, todas las criaturas eran mis hermanos: los hermanos hombres, los hermanos bueyes, hermanas estrellas, hermanos gusanos. Y así, me apalearon y me echaron fuera. Y su risa fue como un agua hirviente, y entre mis entrañas revivió la fiera, y me sentí lobo malo de repente; mas siempre mejor que esa mala gente. Y recomencé a luchar aquí, a me defender, a me alimentar. Como el oso hace, como el jabalí, que para vivir tiene que matar. Déjame en el bosque, déjame en el risco, déjame existir, en mi libertad, vete a tu convento, hermano francisco, sigue tu camino y tu santidad-. El santo de Asís no le dijo nada, le miró con una profunda mirada y partió con lágrimas y con desconsuelos y habló al Dios eterno con su corazón. El viento del bosque llevó su oración que era: Padre Nuestro, que estás en los cielos...
CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA ¡Juventud, divino tesoro que te vas para no volver! Cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer... Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. Era una dulce niña en este mundo de duelo y aflicción. Miraba como el alba pura, Sonreía como una flor. Era su cabellera obscura hecha de noche y de color. Yo era tímido como un niño, ella, naturalmente, fue para mi amor hecha de armiño. Herodias y Salomé... ¡Juventud, divino tesoro, que te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro, y a veces lloro sin querer... La otra fue más sensitiva, y más consoladora y más halagadora y expresiva cual no pensé encontrar jamás. Pues a su continua ternura una pasión violenta unía. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía... en sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé... Y le mató triste y pequeño, falto de luz, falto de fe... ¡Juventud, divino tesoro, te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer... Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión; y que me roería, loca, con sus dientes el corazón. Poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad, y mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad, y de nuestra carne ligera imaginar siempre un edén, sin pensar que la primavera y la carne acaban también... ¡Juventud, divino tesoro que te vas para no volver! Cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer... ¡Y las demás! En tantos climas en tantas tierras, siempre son, si no pretextos de mis rimas, fantasmas de mi corazón. En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar. La vida es dura. Amarga y pesa. ¡Ya no hay princesa que cantar! Mas a pesar del tiempo, terca mi sed de amar no tiene fin; con el cabello gris se acerca a los rosales del jardín... ¡Juventud, divino tesoro ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro y a veces lloro sin querer... ¡Mas es mía el Alba de oro!
SONATINA La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa? los suspiros se escapan de su boca de fresa que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro; y en un vaso olvidada, se desmaya una flor. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales, parlanchina la dueña, dice cosas banales, y vestido de rojo, piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente, la princesa persigue por el cielo de Oriente, la libélula vaga de una vaga ilusión. ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina, para ver de sus ojos la dulzura de luz? ¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes, o en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, tener alas ligeras, bajo el cielo volar, ir al sol por la escala luminosa de un rayo, saludar a los lirios con los versos de mayo o perderse en el viento sobre el trueno del mar. Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata ni los cisnes unánimes en el lago de Azur, y están tristes las flores por la flor de la corte; los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte, de Occidente las dalias y las rosas del Sur. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! está presa en sus oros, está presa en sus tules, en la jaula de mármol del palacio real, el palacio soberbio que vigilan los guardias, que custodian cien negros con sus cien alabardas, un lebrel que no duerme y un dragón colosal. ¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (la princesa está triste, la princesa está pálida) ¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil! ¡quién volara a la tierra donde un príncipe existe! (la princesa está pálida, la princesa está triste) más brillante que el alba, más hermoso que abril! ¡Calla, calla princesa, dice el hada madrina, en caballo con alas, hacia acá se encamina, en el cinto la espada y en la mano el azor, el feliz caballero que te adora sin verte, y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, a encenderte los labios, con su beso de amor! |
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Modificado el ( Friday, 18 de April de 2008 )
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Nayarit en el Arte: Vladimir Cora |
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escrito por Hugo Rodriguez
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Thursday, 17 de April de 2008 |
Vladimir Cora

Artista plástico de reconocida Trayectoria Internacional.
Pintor y Escultor nacido en Acaponeta, Nayarit en 1951 Estudió Artes Plásticas en la Escuela de Pintura y Escultura en Tijuana y en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura “La Esmeralda” del INBA.
Entre sus trabajos se encuentran retratos, esculturas, pinturas y dibujos. Recibió mención honorífica, Primera Bienal de Pintura Rufino Tamayo en Oaxaca, el Gran Premio de Confraternidad de Cuatro Culturas en la Primera Bienal de Pintura Iberoamericana del Instituto Andino de Artes Populares en Miami, Florida, Estados Unidos; y en 1989 el Premio de Artes Plásticas del Gobierno del Estado de Nayarit.
Cora tiene 150 exposiciones individuales y otras tantas colectivas. Es reconocido internacionalmente, sobre todo en Estados Unidos, donde tiene un taller; sólo en California vende 80% de su obra plástica.
Desde 1999, en su ciudad natal, existe el Museo Vladimir Cora, en donde exhibe su colección particular con obras de Rufino Tamayo, Sergio Hernández, Sebastián, Francisco Toledo, Manuel Felguérez, los hermanos Castro Leñero, Vicente Rojo, Gabriel Macotela y otros.[/img]
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Modificado el ( Sunday, 20 de April de 2008 )
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escrito por Hugo Rodriguez
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Thursday, 17 de April de 2008 |
Otro atardecer.  Por José E.Esparza
Es otro día bajo el sol. La tarde viene y el mediodía se va. Son las 4:45pm y ya estoy arranado en la silla del patio esperando otra puesta de sol.
Sé que mi hijo no vendrá a esa hora como antes. Ya creció, ya le salieron las plumas y vuela y planea y hace piruetas.
Sin embargo, como todos los padres no abandono la esperanza. El corazón me brinca cada vez que veo que pasa un carrito blanco por la calle de enfrente.
El sol esta casi ocultándose y mi esperanza la voy poniendo en el futuro, en otro día, en otra puesta de sol. Con los últimos rayos de sol llega mi chapulín y yo finjo indiferencia. Yo se que tengo varios días esperándolo cada tarde, cada maldita puesta de sol. Soy tan cabrón que apenas le digo … - ¡Quiúbole mi chapu!...¿Qué se te perdió? - No... nada pà, pasaba por aquí y me desvié. - Bien; llegas un poco tarde pero siéntate y cuéntame:¿Qué has hecho? - Pues lo mismo, pà; la escuela, el trabajo, el gimnasio, la iglesia. -¿Cómo está tu madre? - Bién pà. Por cierto... el otro día me preguntó que si aún ves las puestas de sol…y le dije que si…y me dijo:…"¡Ese hombre no tiene remedio!" Te pregunto: ¿Por qué ves las puestas de sol? - No sé muy bien mi chapu. Las veía desde niño con tu abuelo. A veces andábamos muy lejos de casa y el hacía un espacio en el trabajo y nos sentábamos sobre una gran piedra a contemplar el sol irse. Ahora, el sol me trae su recuerdo y es como si lo viera, majestuoso, alto, flaco y como si fuera a despeñarse y volara hacia el sol que se va. ¿Me entiendes mi chapu?
¿Sabes, mi chapu? Tu abuelo era un guerrero. Pero él no era un guerrero ni del día ni de la noche; ni se enfrentaba a nadie en una "guerra florida" como nuestros ancestros. El era ese tipo de guerrero diferente. Si llovía demasiado, no se enojaba con la lluvia; si hacia mucho sol, no se enojaba con el sol. El era un guerrero que buscaba credibilidad. No sé porqué, de todos mis hermanos, yo lo seguía a todos lados como un perrito. Desde chiquito así fue.
El me veía como su aprendiz, como su pequeño amigo. El único que le entendía sus desaciertos y le ayudaba a sobrellevar la carga de sus años y carencias. Yo creo que el me tomo demasiado cariño el día que le dije… pà cuando te mueras me llevas contigo.
Desde entonces me llevaba hasta los lugares más increíbles. Otro día te contaré de éso, yo sé que no me crees, pero esos lugares existen. Él fue muy duro conmigo, mi chapu… demasiado duro. Ahora entiendo porqué.
Un día yo hice cosas malas, ¡Muy malas!... y él lo supo. Nunca me pegó, ni me lo reprochó, pero se apartó de mí y no me hablaba ni me contaba nada... y era indiferente... y me miraba diferente. Se acabaron las puestas de sol, sus ópalos relucientes, los descubrimientos de pueblos perdidos en la sierra, sus bromas, sus risas, sus chanzas. Le partí su corazón de padre al pobrecito.
Un día fui a buscarlo por que ya era muy tarde y yo tenía la angustia atorada en el gaznate. Lo encontré en el coamil donde sembró los jitomates esa temporada. Estaba subido en esa piedrota que nunca olvidaré porque de ahí me caí y me quebré varios huesos solo por estar con él. Y nunca olvidare como me junto del suelo como un cañejote... y corría y corría... y lloraba y lloraba... y sus lágrimas escurrían y me caían sobre mis huesos rotos.
Ahí lo encontré precisamente. Me subí despacito y me senté un ladito de él; pero yo ya no era un niño que se caía. Me vió y me dijo: "Hijo; yo traté de hacer de tí un buen hombre;te lo juro... y me iré con esa tristeza”… -Le pregunté .. -¿Y por qué, pà? -Pues por que naciste malo, mijo, pero yo traté lo que pude. Tú empiezas a hacer cosas malas y así seguirás aunque yo haga lo que haga.
Fue la última puesta de sol. Así, callados, yo lo miraba de reojo. Su perfil aguileño, sus ojos cambiantes con la luz; verdes, grises, color acero decía él… Tristes sus ojos; muy tristes. Los ojos más tristes que he visto. Su cuerpo musculoso, sus manos callosas, su pelo, un mechón blanco en la frente y lo demás, medio negro.
El sol se desvanecía en el horizonte y con él, nuestro secreto. Me abrazó y me dijo: “Mijo; ¡No quiero que te maten!”
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Modificado el ( Wednesday, 23 de April de 2008 )
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