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Tuesday, 06 de January de 2009
Newsflash
Nayarit en el Arte
La palabra y el Sentimiento... PDF Imprimir E-Mail
escrito por Hugo Rodriguez   
Saturday, 22 de March de 2008

 

 Poesía Desmedida...

Arturo Ron Ulloa

No recuerdo bien si de niño admiraba o compadecía a mi padre,
verlo ir y venir incansablemente, surco tras surco
detrás de aquel arado, renegar todo el día
con el par de mulas de tiro,
no se si me causaba admiración o tristeza,
pero de lo que si estaba seguro era que de grande
no quería ser como él,
no me inspiraban sus plantas de los pies partidas
sus manos callosas, su frente arrugada, su ropa enlodada
su fumar "argentinos" que después pasó a "Delicados"

Esos viejos, son como guerreros, o soldados en retiro,
pero soldados de guerra, no de colegios ni de escuela,
sabios de la vida, resignados,
orgullosos de lo poco o mucho que hayan hecho.
Adoradores de su tierra,
de sus usos y costumbres.
Valiosos consejeros cuando a ellos se acude,
hombres tristes cuando se les abandona,
"Otoños de patriarcas", con sus ojos rasos,
prestos a llorar a la menor provocación,
siempre listos para interpretar como desaire
la menor muestra de indiferencia.
Nosotros aún en la trinchera, algún día, ms tarde que nunca,pasaremos a ocupar sus lugares después de la última batalla;
cuando el mundo, la  prosperidad y el progreso nacional nos retire, por inutilidad.
improductivos y estorbos del quehacer cotidiano.

Silenciosamente y sin que casi nadie lo note ocuparemos sus  camas,
sus sillas, su abandono...


Habrá que asegurarse de guardar lágrimas suficientes
para aguantar la última espera
_________________

 

Modificado el ( Saturday, 22 de March de 2008 )
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Cuna: Nayarit PDF Imprimir E-Mail
escrito por Hugo Rodriguez   
Thursday, 27 de December de 2007

Personajes de cine y televisión que tuvieron a Nayarit como su cuna.

 

 

¿¿¿Sabían ustedes que las siguientes estrellas de cine y televisión nacieron en Nayarit???

 

Enrique Lizalde (Primer Actor del Cine Nacional)

María Antonieta de las Nieves ("La Chilindrina")

Renombrada comediante en el mundo hispano-parlante.

Mónica Miguel(Actríz internacional y Directora)

Nicolás Echevarría(Director de cine)

Tania Vásquez(Actríz)

Luis Ernesto Franco(Actor)

Rosy Mendoza*

*Vedette y actríz nacida en Ixtlán del Río, pero prefiere que se le considere sonorense, según sus propias palabras.

 

Por otro lado, conocemos a los siguientes artistas como nayaritas por su producción en la que, de alguna manera, hacen notar su origen, como es el caso de

Rosenda Bernal (¿Quién no conoce a esta representante de la música mexicana e incansable actríz?)

Mario Quintero(Compositor de "Nomás Contigo")

Ismael Montes (Ex-solista de "Los Angeles Negros")

Ezequiel Peña(Charro cantor)

Lino Luján(Cantante de ranchero)

¿Me ha faltado alguno?

 

Modificado el ( Friday, 04 de January de 2008 )
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Murales PDF Imprimir E-Mail
escrito por Hugo Rodriguez   
Monday, 03 de December de 2007


 

Murales de Hugo Rodríguez 

 


Una vida de murales...

Aficionado desde temprana edad (desde que tengo uso de conciencia), las artes visuales han robado mi atención (esa misma atención dispersa por la que tengo tantos problemas!), pero no fué sino hasta que, trabajando como maestro de escuela en San Blas, me atreví a usar las paredes como lienzo, y esas paredes proyectaron información histórica. ¿Arte? ¡Seguro! Al menos, así lo disfruté y lo sigo disfrutando después de más de 20 años. ¿Primitivista?
¡No lo dudo!..Al fin y al cabo, siendo autodidacta, no me puedo dar el lujo de ubicar mi estilo dentro de una determinada corriente pictórica. No cabe duda que, inconscientemente, adquirí la influencia de las ilustraciones de los libros de texto gratuitos que me acompañaron durante mi formación formal primaria(Diego Rivera, Siqueiros, Orozco, González Camarena, etc.) ... Gracias por ello.
Comparto muchos de los murales realizados a lo largo de todos estos años. Tristemente aclaro que estas fotos son, en muchos casos, el único rastro de ese trabajo que, realizado con pasión, entusiasmo y dificultad(recuerden: autodidacta), ahora ya no existe en los muros en los que fueron plasmados. Los que todavía mantienen restos de pintura, son debidos al respeto y reconocimiento a una labor ardua, de parte de gente que merece mi gratitud permanente. 
 

 

Murales en las Escuelas del Estado de Nayarit

 
Mural en El Botadero, municipiode Santiago Ixcuintla.
Escuela Primaria "Revolución Mexicana"


Murales...

En la escuela "Amado Nervo" de Amatlán de Cañas, fue elaborado este mural alusivo al pueblo. Se destaca la torre de la iglesia, el típico aspecto de caserío y el cañón que forma el río de aguas termales que le dan un toque único a este aislado lugar del estado. Ubicado entre montañas y conservando esa peculiar tranquilidad que brinda su recogimiento a las tradiciones religiosas que se mezclan con la esporádica alegría de sus fiestas. Este otro, en la misma municipalidad, pero en el poblado de La Estancia de los López; haciendo alusión na la vida y obra del poeta universal Amado Nervo.

 
 
 
 

Modificado el ( Wednesday, 05 de December de 2007 )
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La obra de Nervo! PDF Imprimir E-Mail
escrito por Hugo Rodriguez   
Monday, 24 de September de 2007

 

Recopilación de Carlos Leopoldo Rivera Cervantes.

 

 

La obra de Amado Nervo.

 

DENTRO DE TI ESTÁ EL SECRETO

 

Busca dentro de ti  la solución de todos los problemas, hasta de

aquellos que creas más exteriores y materiales.

Dentro de ti está siempre el secreto: dentro de ti están todos

los secretos.

An para abrirte camino en la selva virgen, aun para levantar

un muro, aun para tender un puente, has de buscar antes, en ti,

el secreto.

Dentro de ti hay tendidos ya todos los puentes.

Están cortadas dentro de ti las malezas y lianas que cierran los

caminos.

Todas las arquitecturas están ya levantadas dentro de ti.

Pregunta al arquitecto escondido: él te dará sus fórmulas.

Antes de ir a buscar el hacha de más filo, la piqueta más dura,

la pala más resistente, entra en tu interior y pregunta...

Y sabrás lo esencial de todos los problemas y  se te enseñará la

mejor de todas las fórmulas, y se te dará la más sólida de todas las

herramientas.

Y acertarás constantemente, pues dentro de ti llevas la luz

misteriosa de todos los secretos.

  

II

LLÉNALO DE AMOR

 

Siempre que haya un hueco en tu vida, llénalo de amor.

Adolescente, joven, viejo: siempre que haya un hueco en tu vida,

llénalo de amor.

En cuanto sepas que tienes delante de ti un tiempo baldío, ve a

buscar al amor.

No pienses: “sufriré”.

No pienses: “me engañarán”.

No pienses: “dudaré”.

Ve, simplemente, diáfanamente, regocijadamente en busca del

amor.

¿Qué índole de amor? No importa: todo amor está lleno de exce-

lencia y de nobleza.

Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que pue-

das... pero ama siempre.

No te preocupes de la finalidad de tu amor.

El lleva en sí mismo su finalidad.

No te juzgues incompleto porque no responden a tus ternuras: el

amor lleva en sí su propia plenitud.

Siempre que haya un hueco en tu vida, llénalo de amor.

  

III

LA MUJER

 

El proverbio persa dijo: “no hieras a la mujer ni con el pétalo de

una rosa”.

Yo te digo: “no la hieras ni con el pensamiento”.

Joven o vieja, fea o bella, frívola o austera, mala o buena, la

mujer sabe siempre el secreto de Dios.

Si el Universo tiene un fin claro, evidente, innegable, que está

al margen de las filosofías, ese fin es la Vida, la Vida: única doc-

tora que explicará el Misterio; y la perpetuación de la Vida fue

confiada por el Ser de los Seres a la mujer.

La mujer es la sola colaboradora efectiva de dios.

Su carne no es como nuestra carne.

En la más vil de las mujeres hay algo divino.

Dios mismo ha encendido las estrellas de sus ojos irresistibles.

El Destino encarna en su voluntad, y si el Amor de Dios se

parece a algo en este mundo, es, sin duda, semejante al amor de las

madres...

  

IV

ENCIENDE TU LÁMPARA

 

En cuanto caiga la noche, enciende tú lámpara.

No permanezcas en la obscuridad.

Enciende cuidadosamente tu lámpara.

El viajero que pase, dirá: “cuánto reposo debe haber cerca de

esa luz, y cuanta paz”.

La mujer solitaria que la distinga de lejos, pensará: “allí debe

anidar el amor; dos que se quieren son bañados por el mismo fulgor

blando...”

El niño que la contemple, exclamará: “tal vez hay niños en redor

de la mesa, y leen bellos cuentos y miran maravillosas estampas”.

El ladrón furtivo murmurará con recelo: “allí vive un hombre

prevenido a quien no se puede atacar a mansalva”.

Muchos, al internarse en la selva, se sentirán confortados por

tu luz.

En verdad te digo que es misericordioso, a las primeras som-

bras, encender nuestra lámpara: la buena lámpara de que el Padre

ha provisto a los caminantes de la vida.

  

V

EL SIGNO

 

No hables a todos de las cosas bellas y esenciales.

No arrojes margaritas a los cerdos.

Desciende al nivel de tu interlocutor, para no humillarle o des-

orientarle.

Sé frívolo con los frívolos...; pero de vez en cuando, como sin

querer, como sin pensarlo, deja caer en su copa, sobre la espuma

de su frivolidad, el pétalo de rosa del ensueño.

Si no reparan en él, recógelo y vete de su lado, sonriente siem-

pre: es que para ellos aún no llega la hora.

Mas, si alguien coge el pétalo, como a hurtadillas, y lo acaricia,

y aspira su blando aroma, hazle en seguida un discreto signo de

inteligencia...

Llévale después aparte; muéstrale alguna o algunas de las flores

milagrosas de tu jardín; háblale de la Divinidad invisible que nos

rodea... y dale la palabra del conjuro, el ¡Sésamo, ábrete!, de la

verdadera Libertad.

  

VI

DAR

 

Todo hombre que te busca, va a pedirte algo.

El rico aburrido, la amenidad de tu conversación; el pobre, tu

dinero; el triste, un consuelo; el débil, un estímulo; el que lucha,

una ayuda moral.

Todo hombre va a pedirte algo.

¡Y tú osas impacientarte! ¡Y tú osas pensar: “qué fastidio”!

¡Infeliz! La LEY escondida que reparte misteriosamente las exce-

lencias, se ha dignado otorgarte el privilegio de los privilegios, el

bien de los bienes, la prerrogativa de las prerrogativas: ¡DAR! ¡tú!

puedes DAR!

¡En cuantas horas tiene el día, tú das, aunque sea una sonrisa,

aunque sea un apretón de manos, aunque sea una palabra de aliento!

¡En cuantas horas tiene el día, te pareces a ÉL, que no es sino

dación perpetua, difusión perpetua y regalo perpetuo!

Debieras caer de rodillas ante el Padre y decirle: “!Gracias por-

que puedo dar, Padre Mío! ¡nunca más pasará por mi semblante la

sombra de una impaciencia!”

*    *    *

“!En verdad os digo que vale más dar que recibir!”

  

VII

PIDE LO QUE QUIERAS

 

Si en este momento se presentase ante ti un Ser milagroso, vestido

de blanco, resplandeciente de luz magnífica, y te dijese: “!pide lo

que quieras!, te será concedido”, tú, sin duda, te apresurarías a pedir

las cosas mejores.

Pues bien, ese Ser milagroso existe dentro de ti, y tiene el poder

de darte cuanto le pidas.

Sólo que, antes, debes saber qué es lo que quieres... conoci-

miento al parecer fácil, mas que se realiza en muy pocos hombres.

Y después que lo sepas, debes pedir al dios interior, con segu-

ridad tal, cual si lo pidieras al hombre milagroso vestido de blanco,

que sedujese tu fe con el prestigio de su presencia externa.

Piensas en que eres desgraciado porque ignoras lo que puedes.

Todo es tuyo y te estas muriendo de anhelos...

Las estrellas te pertenecen y no tienes lumbre en tu hogar...

La naturaleza entera quiere entregársete como a su dueño y se-

ñor, ¡y tú lloras desdenes de una mujer!

Pide lo que quieras, que todo te será concedido.

                              VIII

AYUDA A LOS OTROS A LIBERTARSE

 

Soñamos que mil ligaduras nos impiden todo movimiento.

                    (“Yo sueño que estoy aquí

                     destas prisiones cargado...”)

   Soñamos que hemos perdido las alas.

   Ayuda tú a tus hermanos a encontrar dentro de ellos lo que juz-

gan que han perdido.

   ¿Quieres contribuir a la liberación del mundo?

   Pues comienza por libertar a cada hombre de su preocupación,

de su aprehensión, de su prejuicio.

   No hay dos seres humanos que lleven igual cadena...

   Nosotros mismos nos vamos forjando a diario, perseverantemente,

nuestros grillos...

   Si bien lo pensamos, nada puede esclavizarnos, ni este cuerpo

mismo; porque este cuerpo no es prisión; es arma, es instrumento,

es agente.

   El hombre, dice William Croques, es un cerebro que se ha crea-

do órganos.

   ¿Piensas tú que un cerebro se crearía órganos sólo para apri-

sionarse?

   ¡De qué ave has sabido que teja sus propias redes!

   (Sabemos, en cambio, de orugas que, si se fabrican una prisión,

es, justamente, para  tener alas).

   ¿Y quién ha podido hacerte creer que el alma no vuela porque

está encarnada?

   El alma no está encarnada...

   Es como si dijeras que la electricidad está presa en el carrete de

Ruhmkorff y encerrada en el flexible metálico.

   Aprende, pues, a saber que eres libre y enseña a los otros que

lo son.

  

                                    IX

TODOS TENEMOS HAMBRE

 

   Bien sabes que todos tenemos hambre: hambre de pan, hambre de

amor, hambre de conocimiento, hambre de paz...

   Este mundo es un mundo de hambrientos.

   El hambre de pan, melodramática, soflamera, ostentosa, es la que

más nos conmueve, pero no es la más digna de conmovernos.

   ¿Qué me dices del hambre de amor? ¿Qué me dices de aquél que

quiere que le quieran y pasa por la vida viendo en todas partes

mujeres hermosas, sin que ninguna le dé una migaja de cariño?

   ¿Pues y el hambre de conocimiento?

   ¿El hambre del pobre espíritu que ansía saber y choca brutal-

mente contra el zócalo de granito de la Esfinge?  

¿Y el hambre de paz que atormenta al peregrino inquieto, obli-

gado a desgarrarse los pies y el corazón en los caminos?

   Todos tenemos hambre, sí, y todos, por lo tanto, podemos hacer

caridad.

   Aprende a conocer el hambre del que te habla... en el con-

cepto de que, fuera del hambre de pan, todas se esconden. Cuanto

más inmensas, más escondidas...

  

                                          X

ALMAS RECATADAS

 

Si recatas demasiado tu alma, solo tú cosecharás la experiencia de

tu vida. Ni abreviarás la faena de los otros, ni aumentarás con tu

aceite la luz de su lámpara. Más bien será como si escondieses tu

candil  bajo el celemín.

   El orgullo no dejará de cuchichearte: “Tu secreto es una aristo-

cracia. Los otros no tienen el derecho de saberlo”.

   Pero tú combatirás este sentimiento huraño y exclusivo, porque

aspiras a más: aspiras a que tu experiencia sea mano que guía, brú-

jula que conduce, timonel que salva de las sirtes.

   Date todo a todos, que cada uno, según su tamaño, tomará de

ti lo que le convenga, como cada raíz busca en la misma tierra

morena sus jugos y encuentra la divina substancia para sus flores.

   ¿Tú crees que el agua, el aire, el sol, se vulgarizan porque se

dan con esa copiosa y opulenta liberalidad?

   ¿Pierde, por fortuna, su aristocracia la piadosa estrella?

  

                                        XI

LAS MÁSCARAS

 

Cada año pone en tu faz una nueva máscara.

   Éste, alegre; aquél, indiferente; el otro, triste; el venidero, acaso

gesticulante y ridículo.

   Cada año  pone en tu faz una nueva máscara, y se va...

   Pero tu yo impasible, cuya fisonomía sólo conocen los dioses,

sabe que él no es la máscara; que él ni sonríe, ni llora, ni gesticula.

   Tu  yo, al verse en el espejo a través de las ventanas cada vez

menos luminosos de los ojos, se dice a sí mismo:

   “He aquí el antifaz nuevo que me ha puesto la vida”.

   ...Y sigue pensando en otra cosa.

   Muchas de tus máscaras han quedado por largo tiempo en las

fotografías. Durarán más de lo que merecen. Pero ninguna ha sido

en ningún momento la expresión exacta de tu yo.

   Que esto te enseñe a buscar en los hombres la fisonomía inte-

rior, la fisonomía escondida. Alguna vez podrás decir: “aquí hubo

un ángel y yo no lo sabía”.

  

                            XII

LA DULCE TIRANÍA

 

Te dices: “yo, filósofo maduro, si fuera solo, podría conquistar el

bien más preciado de la tierra: la libertad”.

   “Tendría una modesta y limpia casita, llena de claridad; con

grandes ventanas que, como ojos jubilosos, se abriesen al sol y al

campo. La rodearían un pequeño jardín, un huerto minúsculo. (Por

mi mano plantado tengo un huerto...)

   “Me acompañarían en mi rincón muchos libros (in angello cum

libello...), un gran perro cordial, un gato elegante y enigmático”.

   “y envejecería en paz, en medio de la silenciosa y hospitalaria

amistad de mis árboles y de mis autores favoritos”.

   “... Pero los que amo carecerían de ciertos goces y de esas cosas

superfluas y deliciosas, que son para tantos seres delicados lo más

esencial de la vida!”

   “En mi casita sería libre mi EGOÍSMO. En este triste, vacuo y

frívolo ir y venir mundano, es esclava mi TERNURA”.

   “!Prefiero la esclavitud!”

   Y susurra una voz displicente:

   “Los que amas ignoran tu sacrificio y no te lo agradecerán ja-

más”.

   Y tú respondes: “no sabía que mi sacrificio fuese aún más pre-

cioso merced a tal ignorancia... ¡Ahora sí que no tendré veleidades

de libertad!”

  

                                  XIII

LA CORTESÍA

 

La vida, por breve que sea, nos deja siempre tiempo para la cortesía,

o como dijo Emerson: LIFE IS NOT SO SHORT BUT THAT THERE IS

ALWAYS TIME FOR COURTESY.

   Huye de las gentes que te dicen: “Yo no tengo tiempo para gas-

tarlo en etiquetas”. Su trato te rebajaría. Estas gentes están más

cerca de la animalidad que las otras. ¡Qué digo! La animalidad se

ofendería... El perro jamás te dejará entrar a tu casa sin hacerte

fiestas con ese meneo de cola “tan honrado”, como ha dicho Scho-

penhauer. El gato mimoso y elástico, en cuanto te vea, irá a frotarse

contra ti. El pájaro parecerá escuchar con un gracioso movimiento

de cabeza lo que le dices, y si percibe en el metal de tu voz la cari-

ñosa inflexión que él conoce, romperá a cantar.

      Dante en la VIDA NUEVA, llama a Dios SEÑOR DE LA CORTESÍA.

   La Cortesía es el más exquisito perfume de la vida, y tiene tal

nobleza y generosidad que todos la podemos dar; hasta a aquellos

que nada poseen en el mundo, EL SEÑOR DE LA CORTESÍA les concede

el gracioso privilegio de otorgarla.

   El hombre feliz, que no tenía camisa, sí tuvo cortesía para recibir

a los emisarios del Sultán enfermo.

   ¿En qué abismo de pobreza, de desnudez, no puede caber la

amable divinidad de una sonrisa, de una palabra suave, de un apre-

tón  de manos?

   La Caridad, opulenta o humilde, lleva siempre el ropaje de la

cortesía, y la santidad más alta no podemos ni imaginárnosla sino

infinitamente cortés.

   ¿Os acordáis de San francisco de Asís?

  

                             XIV

LOS ENIGMAS

 

Por qué te inquietas y preocupas de los enigmas del Universo, si

pronto vas a morir y te dará la muerte, contestación a todos ellos?

   ¿Cuántos años te separan aún del fin?

   ¿Diez, veinte, medio siglo? Qué corto es, de todas suertes, el plazo.

   Día a día marchas hacia el inmenso misterio, que, como gran

estatua negra, te aguarda inmóvil al final del camino, con los brazos

cruzados y los grandes ojos llameantes de respuestas.

   ¿Por qué, pues, tanta impaciencia?

   Deja tus dilemas dormir, con sus aceradas trenzas, que rematan

en puntas crueles. 

   Te dices: “Tiene que ser esto, o tiene que ser aquello; pero esto

es absurdo, y aquello... también”

   Deja tus dilemas dormir, como tenazas de alacranes ponzoñosos.

   Él, que todo lo sabe, está, con los enormes brazos cruzados, en

medio de cada dilema.

   Entre el Sí y el No, están sus inmensas pupilas radiantes.

   Se alza como un coloso antiguo en los límites de la noche y el

Día.

   Cada hora volandera, en sus brazos impalpables, te lleva ha-

cia Él.

   Y cuando llegues a lo que aquellos que te sobrevivan llamarán

el Silencio absoluto, su gran boca se abrirá para decir las cosas de-

finitivas.

   Quién sabe si entonces verás que esa gran boca (¡oh, dulce mi-

lagro!...) sonríe.

  

                                          XV

YO NO TE DIGO...

 

Yo no te digo que la Esfinge no se levante en la desembocadura de

todos los caminos: lo que te digo es que, aunque aparentemente

torva, la Esfinge tiene piedad de nosotros.

   Yo no te digo que no haya más dolores que alegrías: lo que te

digo es que los dolores nos hacen crecer de tal manera y nos dan un

concepto tan alto del Universo, que después de sufridos no los cam-

biaríamos por todas las alegrías de la tierra.

   Yo no te digo que no haya hombres malos y mezquinos: lo que

te digo es que son hombres inferiores, hombres que no comprenden

todavía, almas subalternas a quienes debemos elevar, seres obscuros

que no saben dónde está la luz y con los cuales una caridad lúcida,

paciente, blanda, todo lo puede.

   Yo no te digo que la riqueza sea un mal: lo que te digo es que

quién vive, simplemente, en divorcio total de las vanidades, siente

que le nacen alas.

   Yo no te digo que el amor no haga daño: lo que te digo es que

estoy resuelto a amar mientras viva, a amar siempre, siempre...

siempre.

  

                                XVI

EL FIEL

 

No pienses nunca: “Fulano tiene más de lo que merece”.

   Jamás exclames: “!Injusticia de la suerte!”.

   En verdad te afirmo que no hay fiel, que no hay balanza de

precisión más delicados y perfectos que los de la Justicia distributiva.

   Dios no tiene por que intervenir en las sanciones de los actos.

Cada acto lleva en su germen mismo el premio y el castigo, como

en cada bellota están la encina o el roble con todas sus posibilidades,

su majestuosa sombra futura y hasta los pájaros que anidarán en

sus ramas.

   La invisible fuerza que distribuye los bienes y los males es una

Ley; y así como es imposible que se equivoque la ley de la atrac-

ción universal, así lo es que yerre esta ley portentosa.

   Cuando Newton formulaba ya in mente su famoso principio, pa-

recíale que determinados movimientos de los cuerpos celestes no se

ajustaban a él. ¿Estaba el error en la Ley?¿Estaba en los cuerpos

rebeldes?

   El error estaba en las observaciones, en los cálculos de las dis-

tancias, en ciertas medidas terrestres inexactas.

   Cuando se pudieron rectificar, merced a nuevas medidas y cálcu-

los, los anteriores, se vio que la Ley era infalible.

   De María Antonieta desíase que en todo era graciosa, pero que

no bailaba a compás.

   Y un cortesano, lleno de ingenio, la defendió con aquella célebre

Frase: “Dicen que no baila a compás; pero, en este caso, la culpa

Será del compás”. “C´est la mesure qui a tort...”

   Pues así el la Justicia distributiva: tu mirada, tu observación, tu

juicio, tu compás, se equivocan; Ella, nunca.

   Lo que te acontezca es lo único que debe acontecerte, y el úni-

verso entero no aplastará sin razón a la más pequeña hormiga.

  

                                   XVII

EL ORGULLO DE LA IMPOTENCIA

 

Tu cerebro canaliza, configura, por decirlo así, condiciona, una ener-

gía consciente de la cual apenas puede presentir la magnificencia.

   Cuanto más inteligente eres, más encauzas, y, por lo tanto, limi-

tas más ese espíritu, esa conciencia desmesurada que es la totalidad

de tu yo.

   ¿Por qué enorgullecerte, pues, de tu inteligencia? ¿Te imaginas

un estanque, una alberca, que, recibiendo un poco de agua del océa-

no, dijese:

   “Yo vuelvo al mar ovalado; yo le doy una profundidad de diez

metros; yo le quito su flujo y reflujo. Gracias a mí, sus aguas refle-

jan los árboles del paseo cercano...”?

   Pues análogamente pensaría un cerebro orgulloso, y su vanidad

sería tan absurda como la de la alberca.

   “La inteligencia, dice un sabio, no aparece sino como un PEOR

ES NADA, como un instrumento que traiciona la inadaptación del

organismo al medio que lo rodea, como una técnica que revela un

estado de impotencia”.

   Enorgullecernos de nuestro talento es, pues, en suma, enorgu-

llecernos de una impotencia, de una limitación.

  

                                  XVIII

LA FE

 

No temas nunca, en los casos angustiosos, decir una palabra opti-

mista. No receles que el destino te contradiga; el destino jamás

contradice a los hombres que esperan en él, y siempre cumple las

promesas que en su nombre hacen los fuertes.

   Tu buen deseo ayuda, por otra parte, a manifestarse a todas las

bellas posibilidades de la existencia.

   Las hadas propicias, con los cofres invisibles llenos de mercedes,

están siempre esperando la voz segura y tierna que las solicita en

favor de una vida cara, de un ser querido y precioso.

   Pero es indispensable que esa voz, al llamarlas, no tiemble des-

confiada...

   ¿Cómo quieres que la buena fortuna se detenga a tus puertas si

no crees en ella?

   Tu fe abre los caminos de tu morada.

   La duda es un malezal inextricable por entre el cual no pueden

pasar los genios del bien.

   Coge tu hacha y corta enérgicamente las malezas; hablo del ha-

cha de tu fe. Verás cuán espaciosa se vuelve la ruta y cómo convida

a recorrerla a todas las venturas.

 

                              XIX

LAS POSIBILIDADES

(Continuación del anterior)

 

La vida es como un arca inmensa llena de posibilidades. Es más bien

como un enorme río lleno de posibilidades.

   No es aventurado esperarlo todo. No le cuesta más trabajo a esa

corriente formidable, en que están las causas y los efectos, llenar

una ánfora grande que una ánfora pequeña.

   La aventura más extraordinaria puede, lo mismo que la más

insignificante, venir en esas crespas olas que brotan de la fuente

misteriosa del Ser y a ella vuelven fecundando el infinito universo.  

   Revela, por tanto, gran desconocimiento de la magnitud de la

vida y gran mezquindad de espíritu la desconfianza de que llegue

una cosa, simplemente porque es muy bella. La cantidad de cosas

bellas que diariamente se otorgan al mundo, y en las cuales el mundo

suele no fijar la atención, distraído y atormentado por ansiedades

vanas y egoísmos tristes, es incontable, es formidable, es pasmosa.

   “Las cosas  -dice un pensador-,  nos parecen imposibles hasta

el día en que se realizan”.

   No creas, pues, jamás que la excelencia de un bien es condición

negativa para su advenimiento.

   Abre con tu confianza todas las capacidades de tu espíritu, ante

la posibilidad de recibirlo. No sea que, cerradas por las llaves de tu

escepticismo tus puertas interiores, cuando llegue la felicidad suma

que te tocaba en suerte, no pueda entrar... y se aleje para siempre.

  

                                  XX

LA SORPRESA

 

Por lo demás, es acaso oportuno nada pedir, pero esperarlo todo.

   si a diario te levantas con el propósito de no reclamar mercedes

a la Vida, no habrá jornada sin bella sorpresa, porque la Vida te

otorgará siempre algún don.

   Tú te dirás: “Hoy aceptaré todos los dolores, todas las fatigas y

dificultades del día con ánimo igual”.

   No pensarás en ningún placer. Verás sólo el surco que debes

abrir bajo el chorro de fuego del sol.

   Ningún espejismo engañará tu camino.

   Estarás de antemano resignado a todos los golpes.

   No atisbarás ni atalayarás el horizonte para ver si se acerca al-

guna dicha.

   Y así pasarán los días, monótonos, con pocas satisfacciones y

Muchos deberes.

   Como nada pides y todo lo aceptas, tú estarás ensimismado y

distraído en tu labor.

   ...Mas de pronto, la Vida, que te preparaba su sorpresa, te

mandará su enviado: el esclavo nubio de las ajorcas de oro llevará

sobre sus manos de ébano la bandeja de malaquita, y sobre ella

brillará el presente mágico, el presente inesperado, y por inesperado

maravilloso.

  

                              XXI

ORO SOBRE ACERO

 

Oro sobre acero (Eibar y Toledo) han de ser tus amores.

   Oro sobre acero tu voluntad.

   Oro sobre acero tus actos.

   Sobre el acero del mejor temple de tus resoluciones, brillará el

oro puro y aristocrático de tu cortesía.

   Sobre el acero de tus pensamientos ha de lucir el arabesco de

oro de la forma pura y ágil.

   Tu don de gentes será capa de oro fino que ha de recubrir el

acero de tus propósitos.

   Serán tus sonrisas como minúsculas estrellas áureas incrustadas en

el acero de tus intentos.

   Tu amor, firme, tendrá el oro de tu ternura sobre su acero im-

perioso.

   Sobre el acero de tu aspereza, la placidez con que sabes aguar-

dar será también oro. El áncora de la diosa estará damasquinada por

ese oro de tu apacibilidad expectante.

   Oro y acero   -Eibar y Toledo-  será tu Vida, serán tus propó-

Sitos, serán tus actos...

 

Modificado el ( Saturday, 08 de December de 2007 )
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escrito por Hugo Rodriguez   
Monday, 27 de August de 2007

 

Poesía Desmedida 

 El Manto

 

Modificado el ( Friday, 31 de August de 2007 )
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