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Municipios de Nayarit Municipios del Estado de Nayarit
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Bahia de Banderas
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escrito por Hugo Rodriguez
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Sunday, 30 de September de 2007 |
Bahía de BanderasMaestros Inolvidables 
Nayarit: Costa, Valle y Sierra. |
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Modificado el ( Sunday, 07 de October de 2007 )
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Bahia de Banderas
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escrito por Hugo Rodriguez
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Sunday, 30 de September de 2007 |
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C
El Maestro Ciro Martínez Por Víctor Torres Serrano |
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Modificado el ( Sunday, 30 de September de 2007 )
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Huajicori
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escrito por Hugo Rodriguez
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Thursday, 04 de October de 2007 |
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Huajicori: La belleza de la Sierra 
San Andrés Milpillas; Mpio de Huajicori |
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Modificado el ( Wednesday, 21 de November de 2007 )
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Tecuala
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escrito por Hugo Rodriguez
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Friday, 05 de October de 2007 |
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De Tepic a Tecuala: Viaje a la ternura  ************************** Eran 3 horas y media de camino que eran para mí tan largas como llenas de "aventuras". Todas éstas, en la mente de un chiquillo delgado, de mirada triste y silencioso. Edad: diez años; edad en la que los recuerdos formarían parte de mi personalidad y carácter...para siempre.
Terminal de autobuses de Tepic, en la avenida “México” de donde se ve una torre de la catedral que oculta en asombrosa simetría, a la torre hermana- también de piedra, también esbelta. Desde lo alto, la cruz, que para mí, es el símbolo y acto de despedida y bendición. Mi destino: el ansiado y peródico viaje al cálido y efectivo abrigo a mis inseguridades de rebelde incomprendido.
Allá voy, anticipando las pequeñas grandes recompensas: el sabor de tamarindo, el brinco al revolcado pero fresco río: los tacos dorados de camarón seco, las noches de películas americanas en el cine “Tropical” donde una de mis tías me dejará entrar gratis –ella es la encargada de la taquilla; los relatos de mi tía Eloisa, “la Seño Eloísa” cuya ternura y bondad muchas veces ha suplido el papel materno. La visita a la huerta polvorienta pero sombreada por mangos, cocoteros, almendros, limoneros cuajados de cítricos jugosos, ideales para el ceviche de camarón que invariablemente, una de mis parientes tendrá que preparar.
La “Corrida” de las 4:30 de la tarde se encamina ruidosa entre las calles angostas, frente a los parques saturados de floridos tabachines rumbo a la salida de Tepic. Mi cara se repega entonces al entreabierto cristal de la ventanilla para, primero, saborear visualmente de las lomas semi-desnudas que rodean al San Juan, las mismas que le dan protección y marco a las pintorescas y bucólicas caserías de Lo de Lamedo, Trapichillo, El Rincón… para después, recorrer la lenta serie de curvas del caracol. Sonsonete del autobús; ruido de frenos de motor; escapes ruidosos de camiones de carga, trailers, autos viejos que parecen gemir por el esfuerzo al transitar por tan sinuoso vericueto. Arbustos de nanchis, ahualamos, papayeras, altos mattorrales y pastizales que harán la delicia de vacas dañeras; otates y "trompetas" a los lados del camino.
De súbito, ¡El Mirador del águila!; barranca desde donde se admira la costa de oro, atravesada por el listón plateado del río Santiago. Fugaz vista de una conformación rocosa que asemeja a un águila al emprender el vuelo. Ráfaga de maldiciones salidas del alma hacia el ex-gobernador Flores Muñoz, quien, de acuerdo a lo escuchado por mis oídos infantiles, ordenaba a sus guaruras, arrojar los cadáveres de los valientes que se atrevieran a reclamarle justicia, precisamente, al fondo de esa imponente barranca.
Curvas, curvas! Cerros, cerros verdes. Me viene la melodía y letra del corrido de "El caballo blanco" de José Alfredo: "...cruzó como rayo tierras nayaritas; entre cerros verdes y lo azul del cielo"
Ahora, ciruelares, árboles de mango en flor; papelillos -árboles cuyos troncos brillan mágicamente al reflejo del sol y los convierten en cilindros de bronce, de cobre, ¡De oro!-
Los palmares se hacen más tupidos al llegar al crucero de San Blas. Un restaurante que saluda con un exótico abanico de hojas de… ¿Plátano?... Hay una tela de alambre que sirve de cautiverio a un jaguar atrapado de entre la jungla de Singayta. Me llena de callado orgullo ser amigo de Chayito, la ojiverde y bonita hija del valiente cazador, el señor Parra, dueño del pintoresco restaurant. |
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Modificado el ( Wednesday, 23 de July de 2008 )
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Acaponeta
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escrito por Hugo Rodriguez
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Saturday, 06 de October de 2007 |
Envío de Misael de Santiago Velasco 
Acaponeta a vuelo de pájaro (Postal antigua)Acaponeta, el cometa Haley y el arribo del primer tren
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La primera máquina llegó el 1 de enero de 1910
Acaponeta, Nayarit/Octubre 03. .-En la en la primera década del siglo XX, cuando gobernaba el país el General Porfirio Díaz Morín, arribó por vez primera el primer Ferrocarril a la ciudad de Acaponeta, explica en entrevista para este diario el connotado historiador acaponetense, Néstor Salvador Chávez Gradilla,
El escritor habla de los grandes sucesos de aquella época, entre los cuales se anunció la llegada del Cometa Haley, el que según la creencia de la gente anunciaba magnos acontecimientos futuros, entre los cuales figuraba la llegada del primer tren.
Nuestro país, cuenta, seguía siendo gobernado por Don Porfirio Díaz, mientras que el territorio de Tepic, que aún no alcanzaba el rango de estado, era gobernado por el Jefe Político (hoy conocidos como gobernadores), el General porfirista Don Mariano Ruiz y el municipio de Acaponeta por el Prefecto (actualmente presidentes municipales), Luis Peregrina, quien se esforzaba por concluir el edificio de la Presidencia Municipal antes del 16 de septiembre de 1910.
Chávez Gradilla comenta que efectivamente con la aparición del Cometa Haley se desencadenaron una serie de sucesos, pues por principio de cuentas vino el derrocamiento de Porfirio Díaz, tras iniciar la revolución Don Francisco I. Madero. Luego, en 1914, comenzó la Primera Guerra Mundial, y en 1917 la revolución comunista derrocó y asesinó al Zar y a su familia; surgieron también los primeros vehículos motorizados y empezó la era de la aviación.
Para los acaponetenses de entonces, la llegada del Ferrocarril significaba un gran acontecimiento largamente esperado, ya que al contar con este medio de transporte se acabarían los prolongados y cansados viajes a caballo y en diligencias, así como los transportes de cargamentos en arriadas de mulas, en lomo o jalando carretones, pero principalmente, las penalidades que sufría la gente por lo desastroso de los caminos y que la exponían a ser presa de asaltos por las gavillas de bandidos que en ese tiempo asolaban el territorio, por lo tanto, con la llegada del Ferrocarril se acabaría esa zozobra.
De acuerdo con la opinión del historiador, en 1880, la empresa norteamericana de ferrocarriles denominada “Atchitson Topeka &Santa Fe” consiguió la concesión para la construcción del Ferrocarril en el estado de Sonora, logrando con ello unir al vecino país del norte con las principales ciudades de dicho estado, el cruce fronterizo quedó en la ciudad de Nogales, y la obra se terminó el 11 de octubre de 1882 con la construcción de 424 kilómetros de vía.
Años después, el General Porfirio Díaz celebró un convenio con los Estados Unidos de Norteamérica, se acordó entonces adquirir en calidad de arrendamiento los ferrocarriles de Sonora, con el fin de continuarlos por la costa del Pacífico hacia el interior de la República.
En 1902, Don José Ives Limantour, a la sazón Secretario de Hacienda, mantenía pláticas con el Ingeniero Francis Butterfield, el cual ya había visitado la ciudad de Tepic, con el interés de construir un Ferrocarril. Butterfield vino con la representación del señor Warfield, un importante empresario ferrocarrilero en los Estados Unidos.
Como resultado de estas gestiones en 1905 se firmó el contrato entre la Secretaría de Comunicaciones de la República Mexicana y el señor J.A. Nougle, quien era el representante legal de la Southern Pacific Com., para la construcción de la vía férrea, desde el estado de Sonora hasta Guadalajara, Jalisco, no obstante a que había comenzado ya la edificación de algunas estaciones ferroviarias.
Cuando se conoció tal acontecimiento, diferentes firmas económicamente fuertes en la región, se interesaron por el proyecto y buscaron adquirir terrenos por donde pasaría la vía, tomando en cuenta el enorme valor que estos adquirirían en el futuro.
Néstor Chávez, relata que algunas de esas familias fueron Los Menchaca, Leopoldo Romano, Carlos Fenelón, Francisco e Ildefonso Rivas, Eugenio Hildebrandt, Gonzalo Gangoiti, Los Maisterrena, Carlos Castilla, Tomás Andrade, La Casa Aguirre, entre otros. (Primera de tres partes). |
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Modificado el ( Wednesday, 21 de November de 2007 )
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