La historia en verso...  Dos poesías de Hugo Rodriguez. VIENTOS INSURGENTES Al grito de Hidalgo, Ia sed de justicia vientos redentores prometen saciar. Los patrios ideales por doquiera brotan como herrmosas luces en Ia obscuridad. Si en Nueva Galicia Don Pedro Moreno, como el “Amo” Torres, pugnan por triunfar, también otro cura de virtudes Ileno, el padre Mercado se apresta a luchar. iQuién pudiera ser guerrero furioso porque así Ia fuerza surge sin cesar! Pues el hombre tiene, más que fuerzas... ¡ansias! por librar al mundo de Ia iniquidad. Pueblo de Ahualulco, cólmalo de suerte; valles de esta tierra, mírenle marchar. Lleva muy resuelto cumplir su destino: buscarle a su patria pronta libertad. Gente de Ia Costa, bríndale tu apoyo, el cura Mercado buenas nuevas trae. En Ia loma flota su bandera blanca; airosa nos dice que en Tepic ya está. Aqui las estrellas parecen mâs cerca, el indio Mariano prendió ya una luz: Ia esperanza cierta de que un dIa cercano, América libre tendrâ plenitud. Frailes de Ia Cruz, tiéndanle Ia mano; exhorten al pueblo, extendan la voz... En estas regiones hay hombres valientes, ¡Luchen con denuedo contra Ia opresión! Marchen a San Blas; lleguen al océano. Ese puerto Ileno de armamento está. AIIi están fragatas, balas y cañones; Ia causa insurgente los precisa ya. Las fuerzas realistas tiemblan temerosas; milicias y obispo optan por huir. La plaza está libre, nadie se resiste; Mercado se impone sin sangre invertir. Héroe Maldonado, Ileva tú las nuevas: Ia causa requiere cañones de aquI. Libra los barrancos, Ia lucha no espera. Esta empresa exige vencer o morir. Padre de Ia Patria, conoce Ia hazaña. iQué buen estratega resultó el señor! Nómbrale gustoso General en Jefe. iMercado merece respeto y honor! Puente Calderón... iBatalla perdida! Las filas de Hidalgo diezmadas hoy son. Mercado se entera en Plan de Barrancas y a San Bias retorna con su guarnición. La noche se rompe con cruel estridencia. La muerte asĺ acude al macabro festín. Golpe doloroso sufre Ia insurgencia. La vida de un héroe se acerca a su fin. Los realistas tienen listo el contraataque; bajo las tinieblas realizan su plan. La contaduría recibe el combate. Mercado no logra su vida salvar. Rocas y palmeras... única mortaja, olas del océano...fúnebre cantar. Esteros y selvas miran su alma noble marcharse a Ia gloria, ¡Dónde debe estar! Luz de los Iuceros de existencia corta que fijan su brillo en Ia eternidad. Siglo diecinueve: La nación se forja ¡Con Ia lucha de héroes por Ia libertad!  Vista de la Bahía de Matanchén y desembocadura del estero de San Cristòbal desde el cerro de San Basilio. |