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Historia
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Leyendas de Ixtlán del Río... |
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escrito por Hugo Rodriguez
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Thursday, 31 de July de 2008 |
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Leyendas de Ixtlán del Río
Un grupo de niños de Ixtlán del Río, Nayarit; México, le sigue la pista a las historias fantásticas que aquí se narran; tanto de lugares como de personajes, al igual te pueden dejar sorprendido, hacerte reír o despertar el interés por conocer a profundidad los grandes detalles que forman parte de nuestra comunidad.
Prólogo
María de Jesús Ramírez -coordinadora del taller literario que arroja este trabajo desde su visión como maestra de Educación Especial organizó, en muy poco tiempo, a un grupo de niños con la sensibilidad suficiente para, en operación hormiga, ir y venir decenas de veces con quienes pudiesen dar indicios, mendrugos o hasta verdaderos manjares de la imaginería narrativa local.
Imagino la emoción de estos niños al ir redescubriendo su pueblo: Ixtlán del Río ya no será para ellos el mismo. Los sitios que se mencionan en las diferentes leyendas ahora les ofrecen su envoltura mágica, la que hace diferentes a casas, calles y ciudades por más que se parezcan a otras. El lector ixtlense o el de paso, estoy seguro, compartirán esa misma sensación. Otros tantos, como yo, sentirán una lejana avalancha de imágenes luchando contra la bruma del tiempo. Entonces puedo decir gracias, gracias por ayudarnos a remontar esa distancia con las voces de este libro. Manuel Benítez Espinosa. ____________________ Cortesía: Profa. Maria de Jesús Ramírez Muñoz
Leyendas de Ixtlán del Río
Parte 1
01 - El muchacho en bicicleta
En el cerrito de Santa Catalina, antes que monseñor Justo Barajas pusiera encima la escultura de Cristo Rey, cuentan que a lo lejos se veía venir un muchacho joven con una bicicleta, entre los árboles. Dicen que venía vestido con ropa negra y parecía como si estuviera muerto y saliendo de las tumbas. Antes de llegar al pozo, en donde se jugaba béisbol, se desaparecía y volvía a aparecer pero más arriba. Menciona la leyenda que sólo aparece en Semana Santa. También se dice que había salido del pozo para ir a pagar una manda a Cristo Rey que en vida no pudo cumplir.
02 - Los duendes de los toriles En la zona arqueológica "Los Toriles" (mejor conocida como "Las Ruinas") se rumora que como entre las 8 y 12 de la noche se aparecen 7 enanos; éstos salen de las ruinas, de las tumbas abandonadas debajo de la tierra. Se ponen a jugar alegremente agarrados todos de las manos; también se aparece una señora que los vigila. Si alguien los descubre, desaparecen. En varias ocasiones las personas se han acercado para investigar de qué se trata y de dónde vienen esos ruidos misteriosos (gritos, aplausos, risas, etc.) pero éstos desaparecen entre las pirámides.
03 - La bola de fuego En el cerro que está a un lado de Ixtlán, por donde va el camino a Rosa Blanca, a las 12 de la noche, y sólo en algunas ocasiones, se abre un pozo del que sale lentamente una bola grande de color rojo, parece que es de lumbre y arriba de ella aparece un gnomo, que es quien va dirigiendo la bola, que se va por todo el cerro y de repente se desaparece para después salir por el otro lado y se vuelve a meter al agujero que se abre en la tierra. Las personas mayores que nos platicaron esta leyenda dicen que el rato que desaparece la bola es porque se va a dar la vuelta al mundo y regresa a su lugar.
04 - El padre decapitado En el templo de la plaza de Santo Santiago Apóstol se aparece un padre decapitado. La razón de eso nadie sabe, porque no ha sido contado. Hace algunos años un Señor llamado Elías y el Doctor Coronado estaban platicando en el coro de la iglesia. Cuando ensayaban una canción, vieron algo que se movía, fueron a ver y encontraron a un sacerdote decapitado. Los dos se asustaron, se cubrieron la cara y empezaron a rezar; cuando abrieron los ojos ya había desaparecido. Dicen que cuando el padre decapitado recorría la iglesia se producía un silencio total. El padre y el Doctor Coronado lo platicaron a la demás gente. Después dieron por bromear usando una gran chamarra tapándose la cabeza y asustaban a la gente que pasaba, a la que iba a la misa o a rezar al templo.
Un día, algunas personas fueron a misa y vieron este fenómeno; en verdad casi se morían del susto. Por eso mucha gente cree en las apariciones de "el padre decapitado" el que todavía se aparece en el templo de Ixtlán de Río. 05 - La rodilla del diablo
Hace muchos años, cuentan las personas mayores de Ixtlán, cuando sólo había algunas casas, dicen que a la orilla del pueblo estaba un arroyo seco y nada más corría agua en tiempos de lluvia. Cuando estaba seco se ponían piedras achatadas en donde los campesinos jugaban baraja los domingos. Un día de ésos salió el diablo y Jesús iba persiguiéndolo y al ver aquello los señores corrieron dejando el dinero y la baraja. Dicen que el diablo, a su paso por allí, dejó sangre marcada en algunas piedras, donde luego brotó mucha agua, a lo mejor para lavar la sangre. Desde entonces se le llamó por mucho tiempo a ese lugar "La rodilla de el diablo".
06 - El perro negro Cuentan que hace pocos años en Ixtlán del Río, en el puente que se encuentra por la colonia la floresta, se aparecía el diablo y asustaba a todo aquél que pasara por las noches. En una ocasión un señor llamado Ramón iba cruzando el puente y se le apareció, pero no se asustó; vio que era un simple perro Cuando llegó al puente el perro se puso a su derecha; el caminante se hizo a la izquierda y el perro también. Fue entonces que notó que de los ojos del perro se desprendían chispas. Lleno de miedo corrió y ganó el paso al perro. Al llegar a su casa vio que el mismo perro estaba en la puerta, echado, dormido. Don Ramón entró a su casa por la ventana, pero ya nunca volvió salir de noche.
07 - Todo o nada Hace mucho tiempo un señor que había ido a bañarse a "Las Tinajas" se encontró una cueva y vio que algo relampagueaba adentro y se metió. Cuando vio que lo que brillaba era oro, agarró un puño, pero oyó a una voz decir: "todo o nada".
El señor Salió de la cueva a buscar a su familia, para que le ayudaran a llevarse todo el oro; pero él había pensado que había pasado solamente un ratito, pero no: habían pasado muchos años. Su esposa e hijos vivían ya en un rancho. Su esposa estaba viejita y sus hijos barbones. El señor le contó a su hijo más grande y dijo: vamos con el burro; y cuando iban llegando, el hijo mató al padre, porque era envidioso. Cuándo llegó y agarró el oro se quemó las manos… se quería salir y ya no encontró la puerta, se quedó allí encerrado.
Dicen las personas que en la cueva se escuchan sus gritos.
08 - El bote con oro Había un señor muy pobre que se dedicaba a sembrar maíz junto con sus hijos, sembraba mucho porque quería ser rico. Cerca del día de los muertos dijo: "Ya me enfadé esto no es vida" caminaba y pensaba eso. Mientras, a uno de sus hijos, que iba un poco más atrás que él, le llamó la atención que a lo lejos, arriba de una cerca, se alcanzaba a ver un bote que brillaba: estaba repleto de monedas de oro. El niño corrió a decirle a su papá pero de repente sintió miedo, pues recordó que en una ocasión un tío le dijo que cuando aparece dinero, o lo desentierran, las personas que hacen eso al olerlo se mueren por los vapores y olores que desprenden.
Pero aún así al paso de los días decidió contarle a su papá lo sucedido. Cuando fueron otra persona ya había agarrado el bote y le sucedió exactamente lo que él sabía; se quedó tranquilo pensando que su papá sí estaba vivo.
09 - El agujero que aparece y desaparece El maestro nos contó que en Ixtlán del Río, en el Cerrito de Cristo Rey, dos niños, Víctor y Antonio, se hacían la pinta porque no les gustaba ir a la escuela. Se distraían escribiendo cosas en los troncos de los árboles. Un día se quedaron a descansar bajo un árbol y de pronto vieron un agujero con una cadena amarrada de un palo; la cadena se metía por el agujero y parecía de oro o plata. Uno de ellos dijo: ¡Le voy a llevar esa cadena a mi mamá! Y los dos la sacaban y la sacaban, pero cuando ya llevaban un buen trozo se cansaron, la soltaron y rápidamente se regresó por el agujero y la volvieron a sacar, la soltaban y se iba, hasta que Víctor le dijo a Antonio: ¡ya vámonos! Y Antonio le dijo: ¡ya vámonos! Pero no podían irse, como que estaban encantados. Unos señores los encontraron y les gritaron ¡Víctor, Antonio! Y rápidamente se desapareció el agujero y les platicaron a los señores, pero buscaron y no hallaron nada de agujero.
Por eso se dice que ese hoyo solo lo pueden ver los niños y el encanto desaparece con la presencia de los adultos.
10 - El sacerdote sin descanso Por la calle Emiliano Zapata han sucedido cosas extrañas. En una higuera gigante que está en la esquina de la calle Colón y Emiliano Zapata, hace mucho tiempo, sucedió que apresaron a un cura de un rancho, que era acusado de intrigoso y otras cosas que había hecho; no le dieron tiempo de defenderse sin escucharlo y sin ningún respeto los revolucionarios lo amenazaron de muerte y decidieron colgarlo ellos mismos.
Dice la gente que muy seguido este sacerdote sale por las noches quejándose con gran dolor y pidiéndoles sea juzgado, haciendo estremecer a todos los que lo escuchan; cuentan que el alma de este sacerdote no puede tener descanso eterno, hasta que alguien haga algo para lograrlo, pero esto no ha sido posible porque la gente no sabe qué hacer y… sobre todo que nadie quiere pasar por ese lugar. Parte 2
11 - La leyenda del pozo encantado Dicen que en ese pozo que se encuentra en el cerro de Cristo Rey, si alguien entra allí en Semana Santa encuentra oro y un letrero con la leyenda: "Todo o nada".
Hace mucho tiempo un señor entró al pozo en semana santa y dejó su caballo amarrado fuera del pozo. Vio el letrero, guardó todo el oro en un costal y salió, pero su caballo estaba hecho calaca; en cuanto salió él se hizo viejito y el oro se hizo carbón
12 - El mundo bajo la piedra Un día mi maestra nos contó que cuando era niña ella y su hermana que se llama Silvia, estudiaban en la escuela Benemérito de las Américas. Dijo que para ir a la escuela se iban por el callejón que sale al final de la calle Zaragoza, por un costado de la escuela. A ese callejón se le conoce como "El callejón del diablo".
Nos contó que ese lugar siempre estaba lleno de lodo y que muchas vacas pasteaban, a pesar de que por ahí vivían algunas familias, entre ellas una señora llamada Andrea, que ya estaba mayor, y que por cierto cocinaba por fuera de su casa hecha de láminas de cartón. Al pasar los niños que iban a la escuela les invitaba de sus ricas tortillas que ella misma hacía y siempre aconsejaba que tuvieran cuidado al pasar por una enorme piedra que tenía un hueco por debajo porque en ese lugar se encontraba otro mundo en donde vivían puros duendes.
Los niños, por eso, al pasar por ahí, lo hacían con temor y de manera rápida para que no los jalaran de los pies y se los llevaran a ese mundo.
13 - La casona En una casa muy antigua que está por la calle Francisco I. Madero vivían unos señores que vendían chayotes. Allí sucedían cosas raras. La pareja de viejitos siempre pasaba peleando. Cuando el señor salía a la calle se emborrachaba; la viejita se enojaba mucho.
Un día el señor regresó de la calle muy borracho. Golpeó a la señora, y como estaba muy viejita no aguantó y se murió. Entonces el señor se quedó solo en la casa grande.
Dicen que desde entonces el alma de la señora se aparece porque quiere vengar su muerte.
El señor -cuando se emborrachaba- veía a su esposa. El muy tonto pensaba que emborrachándose no la vería más. No aguanto mucho y se volvió loco. Los que lo conocieron cuentan que él solo se mató con un hacha. Después se supo que el motivo verdadero porque peleaban era que los dos creían que en el corral de su casa había un tesoro y no querían que ninguno de los dos se quedara con él.
14 - El caballo negro Cuentan las personas que en semana santa, por las calles que están cerca del panteón, se aparece un caballo negro corriendo a todo galope. Este caballo no sólo se pasea por las calles, también asusta a la gente, porque con sus pezuñas golpea las puertas de las casas, tratando de escarbar o entrar.
El caballo sale por el puente que está cerca de "la Villita" y desaparece en la puerta del panteón.
Hay quienes dicen que la persona que logre pegarle con un rebozo será rica, porque el caballo se convertirá en oro.
15 - Los jugadores Se asegura que en el cerrito de Cristo Rey de vez en cuando se aparece una puerta misteriosa. Muchos alegan que en el interior se encuentra un gran tesoro.
Cuentan que un día un señor llamado Juan Rodríguez se atrevió a entrar y se encontró con unos señores jugando baraja, no sintieron cuando entró porque estaban como atarantados, tiesos y casi no respiraban. Aprovechándose, Juan tomó mucho oro y salió.
Se dice que acá, afuera, el tiempo ya había pasado; él se encontró con su casa en ruinas y su familia hacía tiempo que había fallecido.
Juan Rodríguez vivió muy rico pero infeliz.
16 - Cristo Rey En el pueblo de Ixtlán del Río, en el cerro de Santa Catalina, se aparecía el diablo con frecuencia. Mucha gente fue atrapada por él y encerrada en una cueva. Dicen que se escuchaban profundos gritos mientras el diablo los mataba.
Todo eso se acabó cuando se puso en la cima del cerro la escultura de Jesucristo, desde ese año le llaman el cerrito de Cristo Rey.
17 - Espiridión y su burro La leyenda de un comerciante llamado Espiridión, este gran hombre tenía un burro y el burro jalaba una carreta en la que vendía frutas, verduras, fríjol, etc. Era su manera de ganarse la vida.
En una ocasión, para las fiestas de la virgen de Guadalupe - este señor ya había cambiado su burrito por un hermoso caballo-, yendo por la calle Justo Barajas se encontró con una peregrinación que al aventar un cuete, de el caballo se fue desbocado por toda la calle hasta llegar al río grande y ahí se ladeó la carreta tirando toda su mercancía.
Las malas lenguas dicen que eso le sucedió por haber cambiado su fiel burrito por un lindo caballo.
18 - Los ahogados Ixtlán se encuentra en medio de dos ríos, llamados el río chico y el río grande, este último es por donde pasan muchos campesinos a sus tierras a sembrar y para atender a sus vacas.
Hace muchos años, en tiempos de aguas, el río creció tanto que se llevó el puente por donde pasaban los campesinos. Al ver que no dejaba de llover Y que se les hacía de noche decidieron pasar el río nadando, pero la creciente se los llevó y todos se ahogaron.
El lugar en donde se ahogaron se encuentra detrás de la villita, y desde esa ocasión se escuchan los gritos de los campesinos pidiendo ayuda.
19 - La carreta de la muerte Hace mucho tiempo se rumoraba que una carreta se escuchaba pasar por la escuela "Benemérito de las Américas". Esto sucedía a las 12 de la noche y se escondía a las 2 de la mañana. Dicen que salía de un callejón oscuro y profundo que sale al final de la Calle Zaragoza. Aseguran que la carreta la dirige un hombre vestido de ropa negra.
Quien mira la carreta al siguiente día muere. Eso, creen todavía algunos, sigue sucediendo hasta estos días.
20 - El encanto Se dice que en el cerro de Rosa Blanca, en donde se hace una cascada en tiempos de lluvias, se aparece un duende que hace señales con las manos para que la gente se acerque a él.
En una ocasión un campesino que pasaba a su siembra no resistió la tentación de acercarse para ver qué era; lo hizo tan cerquitas que quedó encantado y nunca más regresó a su casa. En tiempos de lluvia este duendecillo todavía se aparece. Son las versiones de personas que viven en las colonias cercanas a este cerro. Parte 3
30 - El jinete sin cabeza Hace mucho tiempo, en Ixtlán del Río, según cuentan, se aparecía un jinete sin cabeza.
Las personas que lo vieron dicen que pasaba galopando de una manera rápida, por las calles más viejas y céntricas de Ixtlán; esto en horas de la madrugada. Nadie sabía con certeza por qué y a quienes se le aparecería.
Cuando esta leyenda se platica en otros lugares dicen que esto sucede en muchas partes, no nada más en Ixtlán.
Hay quienes dicen que quien posea su cabeza será obedecido por el jinete, que le concederá los favores que quiera. Este aparecido sigue buscando su rostro, pero…… ¿Cómo lo perdió?
31 - El arco iris Cuenta mi mamá que desde que ella era pequeña le platicaban que cuando dejaba de llover se fijara en el cielo porque se formaba un bonito arco iris con siete colores: amarillo, anaranjado, rojo, verde, azul, violeta y otro mas azulito, pero lo más sorprendente es que dicen que al final del arco iris se encontraba un tesoro, pero que nadie lo había podido atrapar porque en realidad no se sabía hasta dónde es el final.
32 - Las serpientes alicantes Hace pocos años, en el cerro de Cristo rey, se aparecieron unas serpientes muy grandes, éstas fueron vistas por un señor que se llama Leandro y que siempre sube al cerro para hacer ejercicios.
El señor plática que escuchó un sonido raro y cuando volteó vio unas enormes víboras alicantes que tenían cresta como los gallos, se fue corriendo directo a la presidencia para informar a la policía, por que pensó en lo peligroso que sería para la gente si la llegará a morder. Los policías inmediatamente se dedicaron a buscar por todo el cerro, durante varios días. No encontraron nada, se enfadaron de tanto buscar.
Ya nunca más se volvió a escuchar nada de esas víboras misteriosas que hicieron que algunas personas dejaran de visitar Cristo Rey.
33 - El apodo de Pedro Ayala En Ixtlán, hace muchos años, vivía un Señor que era del pueblo de Cacalután, llamado Pedro Ayala, al que todos conocían como "Pedro huevos", vestía con pantalón de mezclilla y en lugar de cinto utilizaba una soga o hilillo; sombrero de palma, huaraches de correas; la camisa y el pantalón siempre se los enroscaba. Se la pasaba sentado a un lado de la carretera o dormido en el pozo que está en el cerro de Cristo Rey; también en los portales del centro de Ixtlán. Este señor no estaba muy bien de su cabeza, la gente lo molestaba diciéndole su apodo, él les contestaba:
"Su madre, váyanse al cab...".
Lo más curioso de él es que mucha gente mayor siga afirmando que los extraterrestres lo secuestraron cuando era un campesino muy trabajador. Desde entonces se trastornó, dicen.
34 - Los aretes de la virgen Hace unos años en la parroquia de santo Santiago Apóstol sucedió algo que conmovió y alarmó a la mayoría de los habitantes de Ixtlán: a la virgen de la Purísima concepción, que se encuentra al lado del altar, se le movía un arete de oro. Resplandecía de una manera sobrenatural. Esto sucedía generalmente al atardecer.
Rápidamente la noticia se extendió por toda la región, por el país. Algunos decían que se anunciaba con eso el fin del mundo. Otros lo explicaron como una cosa natural, provocada por la vibración de los trailers que pasan por la calle Hidalgo…….. ¿Usted qué cree?
35 - La viejita con vestido de bolitas Por la calle Allende, cerca del casino Apolo XI se encuentra una casa antigua que fue construida por los Salazar de Jala: Después fue cuartel militar, luego billar y al último otra vez casa. Casi cuarenta años vivió ahí la familia García Sánchez, muy conocida.
Actualmente se utiliza como casino, y se llama "Los tejabanes".
Dicen que en esta casona se aparece una viejita con vestido de bolitas. Lo curioso del caso es que ninguna persona de los que habitan la casa la llegaron a ver; sólo personas extrañas como es el caso de una señora llamada Raquel González, quien platica que un día por la mañana pidió a su vecina Delia que si la dejaba pasar a cortar chayotes a su corral, cuando los estaba cortando le pasa la viejita por un lado: ¡la viejita del vestido de bolitas!
Doña Raquel no podía entender como esa señora había pasado y se iba tranquilamente ¡atravesando las gruesas paredes!
Ese es uno de los fantasmas del centro de Ixtlán del Río.
36 - La niña fea de Jala Una de las historias más recientes de Ixtlán es de cuando comenzaron a construir la autopista. Sucedió que una niña nació en Jala cuando se estaba haciendo el puente grande que está a la salida de Ixtlán, en el año de1992. Se cuenta que esa niña estaba muy fea y cuando el Doctor la vio nacer dijo: ¡Que niña tan fea! ¡Qué monstruo estoy viendo! La niña tan pequeñita y tan horrible abrió los ojos y dijo: "Ustedes también están feos y más lo que va a suceder en Ixtlán si siguen construyendo ese puente". Y se murió agregando una maldición que todavía no se cumple. Más vale no decir de qué se trata.
37 - El tesoro Hace mucho tiempo en una casita, vivía una familia que no tenía dinero; se estaban muriendo de hambre. Unos señores les dijeron que en su casa había un tesoro. Ellos, que no aguantaban el hambre, decidieron escarbar. Pasaron dos semanas y no encontraban nada. Hasta que un día descubrieron una cueva; allí había una caja y se metieron a ver qué tenía adentro, la destaparon y encontraron mucho oro, lo quisieron sacar pero estaba muy pesada; intentaron sacarlo de poco a poquito pero no pudieron porque tenía que ser todo al mismo tiempo. Pasaron los días y no podían salir de la cueva por lo que decidieron salirse sin él, pensaron que el dinero no era lo importante; que era mejor vivir felices aunque pobres.
Se cree que esa casa se encuentra en el centro de Ixtlán, por la calle Allende.
38 - El fantasma cojo Una señora se encontraba en su casa, esperando que su esposo llegara a dormir, estaba muy enojada porque ya era muy noche y el señor no aparecía; aunque ella sabía que cuando no llegaba temprano era porque de seguro estaría tomando.
Desesperada se asomó por la ventana y en la oscuridad observó un bulto, le dio gusto pensando que era su esposo, pero al acercarse más noto que le faltaba una pierna y que traía a un niño en brazos. La señora se asustó y cerró rápidamente la ventana; cuando no resistió las tentación de saber qué era lo que pasaba, abrió nuevamente la ventana, pero el señor cojo había desaparecido entre la oscuridad. Sólo quedó el llanto del niño por ese lugar, el callejón Jiménez, entre las calles Allende y Francisco I Madero.
39 - El chupacabras Hubo un tiempo en que en América del Sur, aparecían cabras muertas, sin sangre. Los investigadores se sorprendieron porque en el cuello de los animales muertos se encontraban dos agujeritos: creían que por allí les sacaban la sangre. Eso después ocurrió también en América Central, este fenómeno sucedían hasta en las ciudades. La gente que veía al monstruo le puso de nombre "chupacabras". Un mal día llegó a Ixtlàn; todas las personas se pusieron nerviosas; porque por la Colonia Cristo Rey aparecieron muchos rebaños muertos. La gente vigilaba en establos y potreros pero el chupacabras de todos modos hacía de las suyas. La última vez que se le vio fue cerca del rancho "El veladero", rumbo a Sayulapa. Dicen que ya iba bien gordo y por poco lo matan cerca de una ordeña.
Poco a poco la gente se fue olvidando de él. Y la tranquilidad volvió a todas partes.
40 - El anima de blanco En el "Río grande" dice la gente, se aparece un ánima vestida de blanco. A quien va pasando en la noche se le aparece y asusta. Además busca, dicen, a los matones para vengarse de ellos. La señora, vestida de blanco mata sólo a los malos. Un día un señor fue a pescar en la noche y que se le va pareciendo la ánima y el señor se echo a correr porque pensó que el ánima lo mataría.
Por correr dejo los anzuelos, la atarraya y hasta los pescados. El hombre no era malo, el ánima se sentía muy sola y únicamente quería platicar con él. Parte 4
41 - La mata Hace muchos años en Ixtlán del Río, había un problema con el presidente y los habitantes. Porque el presidente no quería que el pueblo fuera a la iglesia. Si el presidente se enteraba que alguien iba le mandaba soldados y amenazaba con ahorcar.
Los que iban a la iglesia les llamaban "Cristeros". Los cristeros no aguantaron eso y se levantaron en armas contra el gobierno. Cada vez que agarraban a un cristero lo ahorcaban en un árbol que se encuentra por la calle Melchor Ocampo. Desde ese tiempo a esa Colonia le llaman "La mata". Los cristeros muertos se aparecen de vez en cuando gritando: "Viva Cristo Rey".
42 - La vena de agua Miren lo que sucedió en mi pueblo, Ixtlán del Río: En 1993, el 4 de agosto, unas personas estaban trabajando para hacer la autopista. Unos de esos días pasó una niña bien arreglada y les dijo: Ya no sigan escarbando; porque si escarban se puede romper una vena y se puede inundar. Cuando regresaron ya se había hecho la autopista, pero ya no pudieron volver a Ixtlán.
La niña ya no se volvió a ver. Pero dicen los viejos que esa vena de agua existe, pero que por suerte no fue cortada por los trabajadores.
43 - La piedra encantada Voy a contarles lo que sucedió a una señora que subía al cerrito de Santa Catalina _ Cristo Rey _. La señora iba muy cansada, no había las escalinatas que hay ahora. Se sentó a descansar en una gran piedra. En eso empezó a ladrar un perro. Ella volteaba para todos lados buscándolo, hasta que lo divisó al fondo de un pozo. El pozo tenía una escalera para bajar y sacar al perrito. Grande fue su sorpresa al ver que el perrito estaba rodeado de oro puro. Pero se asustó mucho cuando oyó la voz de un señor que le dijo: "Todo ese oro es tuyo".
La señora salió y fue corriendo a platicarle eso a su familia. Fueron al siguiente día pero ya no había nada.
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Fiestas y Tradiciones; Ixtlán del Río |
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escrito por Hugo Rodriguez
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Thursday, 31 de July de 2008 |
Ixtlán del Río; sus fiestas y tradiciones.
Contribución del Profr. Misael De Santiago Velasco. COMO TODOS LO PUEBLOS HAN TENIDO Y TIENEN FIESTAS POPULARES Y TRADICIONES COMO SON:
FIESTAS DE LOS EQUIPALES Fiesta del siglo pasado y principios de éste, que consistía en bailar alrededor de un equipal forrado de pan lino, que al sentarse algún asistente voluntariamente, pagaría la fiesta del siguiente año, lo curioso de esta fiesta es que era netamente popular, ya que los ricos no participaban en ella, teniendo que ahorrar durante un año el “afortunado” fiesta del pueblo.
TARDEADAS O DIAS DE CAMPO EN EL LLANO Se hicieron hasta la tercera parte del siglo XX, éstas se hacían por lo general los domingos o días festivos con bandas de música, mariachis, bailes y competencias de juegos organizados, fútbol y béisbol; el Llano estaba enzacatado, había “gigantes” o sea árboles de la variedad eucalipto, una explanada como teatro al aire libre y dos graderíos hacia cada cancha de los deportes que se jugaban que eran el fútbol y el béisbol. En esos años los que asistían a estos paseos se sentían a gusto dado que miembros del ejército mexicano, los rurales y los preventivos hacían acto de presencia par darle mayor vista a las Fiestas sobre todo las Patrias.
FIESTAS PATRIAS Probablemente en ningún otro lado se celebran con tanto entusiasmo y gozo como se celebran en Ixtlán del Río las Fiestas Patrias. Son verdaderamente feria regional; todo el mundo se vuelca y pone el entusiasmo de por medio para que cada día resulten mejor. Son diez días de festejos, iniciándose el 7 de septiembre, para finalizar el 17 del mismo mes; en todo este tiempo se organizan bailes populares, existen bebidas de todo tipo desde refrescantes hasta embriagantes; en la plaza “Eulogio Parra” en el centro de la ciudad hay bandas de música tocando sin cesar, hay combate de confeti y serpentina; juegos mecánicos y pirotécnicos; concursos, juegos recreativos, exposiciones; surge el poeta en los Juegos Florales, coronan a la Reina de las Fiestas Patrias; hay desfiles con la participación de las escuelas de todos los niveles educativos, clubes de servicio, cruz roja, bomberos, el moto club, los militares, se efectúan bailes folklóricos, encuentros deportivos y grandes romerías y el 15 de septiembre en la media noche tradicional “Grito de Independencia”. En los últimos años se conforma un lugar especial para las exposiciones ganadera, agrícola, maquinaria, artesanías y algo más preferentemente en la Unidad Deportiva antes el “Llano”. Se queman los tradicionales y vistosos castillos con los hermosos fuegos pirotécnicos.
FIESTAS DE CRISTO REY Fiesta profano - religiosa que se celebra el último domingo de octubre, donde compiten los Cuarteles o Barrios (la ciudad se divide en barrios o cuarteles), para presentar su mejor peregrinación y alegoría peregrinación por la Avenida Hidalgo hacia la parroquia de Santo Santiago se hace de poniente a oriente y de oriente a poniente, se suspende el trafico por la avenida durante el tiempo que dura la peregrinación; durante nueve días previos a la Fiesta de Cristo Rey a toda hora, durante el día o la noche, sube la gente hasta donde está el monumento de Cristo Rey que se encuentra en la cúspide del cerro de Santa Catarina, donde muchas personas se quedan a dormir, participan de las comidas y alimentos típicos que son vendidos, hasta que finalmente, se dan cita el domingo por la tarde para escuchar la Santa Misa. También se queman los castillos correspondiéndole a cada cuarte el pago correspondiente. Algunas personas suben por la escalinata, otras por el camino empedrado y algunas en sus vehículos. Pero todos concurren a saborear refrescos, cacahuates, cañas, a escuchar la santa misa y unos simplemente de paseo a diversión. Lo que mas me agrada es el escuchar el ruido de los cohetes.
FIESTA DE LA VIRGEN DE GUADALUPE Esta se celebra el 12 de diciembre de cada año. Es eminentemente religiosa iniciando con el novenario y la tradicional competencia de los cuarteles en cuanto a peregrinaciones, carros alegóricos, ofrendas y su típica quema del castillo. Fiesta que se celebra en el Santuario que está por final de las calles Justo Barajas y la Moctezuma.
TRADICIONES También permanece la tradición de que en época de lluvias (cuando éstas van a empezar), los habitantes de la población piden prestada la imagen del Santo Patrono del poblado de Cacalután, para pasearlo cargándolo en hombros por las calles principales de Ixtlán del Río y al mismo tiempo, avientan cohetes al cielo para que no se atrase la lluvia, creencia muy ferrada en feligreses católicos de la ciudad.
MUSICA Ixtlán del Río, Nayarit siempre ha contado con buenos músicos, inclusive se ha considerado como el lugar del mejor mariachi en el Estado de Nayarit esto en el siglo pasado, hoy hay varios mariachis desde grandes a pequeños, no olvidemos que lxtlán del Río forma parte de la región junto con Guadalajara y sus alrededores donde la música de mariachi es muy tradicional, por lo mismo se ha contado con músicos y compositores famosos, como son: Zenón Flores compositor de El Zopilote Mojado, Jesusita en Chihuahua, El Son de La Negra; Miguel Haro, Saturnino Ibarra Galindo (EI himno Nayarita, EI Corrido de Nayarit); Julio Rodríguez, ( EI Corrido de lxtlán); Dionisio Nolazco Tovar, (El Corrido de Ahuacatlán, Amatlán, y de Eulogio Parra). Así como la famosa “Orquesta Moderna” que tocó en muchos eventos sociales hasta mediados del siglo pasado. De Ixtlán del Río salieron varios miembros de la familia Altamirano que estuvieron en Santiago, Ixcuintla en una famosa orquesta con ese apellido “Orquesta Hermanos Altamirano” conocida en ese tiempo en todo el estado. |
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escrito por Hugo Rodriguez
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Thursday, 31 de July de 2008 |
"Coroca"Relato del Profr. Victor Torres Serrano
Actualmente se dice, que los chamacos a nada le temen; se meten todo tipo de sustancias extrañas al cuerpo; se convierten en papás precoces, cambian de carrera con asombrosa facilidad, los volcamientos en carretera es cosa común en ellos; en fín, totalmente diferentes a la generación en retirada (50 años o más).
Cuando eramos niños, algunos adultos nos asustaban con leyendas ahora inverosímiles, como la mentada "Coroca", que en la actualidad sería una especie de "chupacabras". A uno de mis compañeros de juegos infantiles, asi lo conocía todo mundo como "El COROCA.
Cuentan que una vez lo mandaron a "Brasiles", una área al pie del cerro Vallejo y lo alcanzó un adulto muy bromista. Éste, al pasar bajo una higuera frondosa, en la cual, una de sus horquetas(unión de ramas), albergaba una comejenera* imponente, de color café oscuro, le dijo: "¡¡Ten cuidado Rafail!!... cuando vuelvas, no pases solo, porque ahí está "La coroca" y te comerá si te ve llegar", le dijo señalándole la comejenera. Oye- le preguntó Rafail-, "Y cuando tú vienes solo, ¿Por qué a tí no te come?" Ahhh!- le contestó el bromista- es que yo me llamo Hilario y a quienes nos llamamos así, "La Coroca"nos respeta.
Por la tarde ya pardeando, los últimos adultos que regresaban a San José escuchaban una vocecita infantil que se dirigia a la comejenera en estos términos: "¡¡Coroca, no me comas, yo también me llamo Hilario!!!". Ellos lo calmaron y se lo trajeron. Éso si, sin dejar de reirse de él durante todo el camino al pueblo.
Y, de ahí pa´l real, Rafail es conocido como "La Coroca". ¡¡Me imagino como reaccionaría un morro actual a una broma de esta naturaleza!!
*Comejenera: hogar de las termitas o comejenes, hechas con lodito que al secar toma la forma de un cántaro o vasija para que el agua se conserve muy fresca. |
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escrito por Hugo Rodriguez
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Saturday, 02 de August de 2008 |
La semana Santa Cora Jesús María es la cabecera del municipio de El Nayar, una vez conocido como el Reino de Xécora. A la llegada de los conquistadores hispanos, esta región era gobernada por el caudillo cora Náyare o Nayar, quien había unificado a los dispersos grupos indígenas de la región. Las poblaciones de Santa Teresa y Haynamota son importantes centros de la cultura autóctona cuyas tradiciones son estudiadas por su singularidad. Entre éstas, destaca la "Semana Santa Cora". 
Aspectos de la Semana Santa Cora en Santa Teresa LA JUDEA - SEMANA SANTA CORA Investigación Original: Georgiana Luna Parra de Garcia Sainz Graciela Romandia de Cantu Fotografías: Ignacio Urquiza Elaboro: David Rojas Los coras hacen en Semana Santa la representación de la Pasión de Cristo. Los "fariseos" son las escuadras romanas, que estan dominando a la "judea". Por eso la "judea" tiene su propio gobierno en estos días. Todas las influencias y creencias han sido absorbidas por los coras; reinterpretan todos estos trasfondos históricos sin perder los propios. Hacen una yuxtaposición de símbolos: el mal es al mismo tiempo diablo "tiyaro", serpiente negra del río (sumakiva), "judea" y "fariseos" los que matan a Cristo, y la alimañana que cada uno de ellos, pintado de negro, representará Conservan sus antiguas tradiciones, su religión, con su rico mundo mitológico prehispánico; después reciben la evangelización y también asimilan lo que quieren de lo actual. ¿Cómo y cuándo se realiza esta curiosa mezcla? No lo sabemos; pero lo maravilloso es que es una autodeterminación libre, y que no dejan nunca de ser lo que realmnete son: Coras. Los disfraces representan personajes diferentes: Hay dos centuriones, uno vestido de negro y otro de blanco, con sus caballos de igual color, que actúan según el rito. Su traje es sobrio, parecido al del picador de la fiesta de toros: llevan sombrero y una lanza grande, de carrizo. El caballo está cubierto con una manta adornada y bordada. En cierto momento, como cuando cae la sangre de Cristo, se cubren la cara con un paliacate. La "judea" está integrada por los hombres jóvenes y maduros del pueblo, que se "borran" (Así le llaman a esa transformación temporal de su personalidad: "Borrados"). Llevan máscaras extrañas y bellisímas. Encabezan la "Judea" cuatro capitanes, que no llevan máscaras sino anteojos, porque "así ven, sin que los vean" y un quepis blanco, al que adorna una pluma grande. Sus músicos llevan un sombrero, que en la copa ostenta una gran flor, como crisantemo, de papel de china blanco. Sus instrumentos musicales son las flautas de carrizo y el tambor. La música es de ritmo muy marcado; el sonido de la flauta fluye en semitonos, y la melodía, según los sones, es lánguida o sensual, pero siempre enajenante, sugestiva. Los jóvenes empiezan a "borrarse" desde la adolescencia; tienen que hacerlo durante cinco años, como obligación; pero hay muchos que lo hacen 20 o 25 años, cuando no tienen otra comisión o suben de rango. Los viejos aceptan otros cargos; todos han de cumplir una misión con gran reverencia y disciplina. Los "topiles" desempeñan comisiones en la Iglesia; los "tatuanes" son los que visten y desvisten a los santos, y los "mayordomos", son los encargados de quemar copal en el templo. Este cargo es el único que pueder ser desempeñado también por mujeres. Las demás son, o espectadoras, o elegidas para preparar las comidas. Entre la "judea", el puesto más alto corresponde a uno de los cuatro capitanes. El gobierno cora entrega a su poder a la "judea" al dejar sus ocho bastones de mando en la Iglesia, en el Santo Entierro; los bastones llevan cintas de colores como símbolo de rango o condecoraciones. MIERCOLES SANTO Irrumpe por las calles, con gran algarabía, la "judea". Sus gorros y máscaras blancas brillan a los rayos del sol; constituyen el único movimiento entre toda esa quietud ocre. Pasan velozmente. Suenan la flauta y el tambor! Aparece la "judea" a toda carrera y rodea una casa. Apoyan sus sables de madera en el suelo y cantan en cora, bailando al compás de la música. Los capitanes se paran frente a la puerta y piden tabaco al dueño de la casa. Desde ese momento empiezan a hablar en forma ininteligible; esto se intensifica, tanto en sus ritos, como en las conversaciones entre ellos. Siempre hay algunos "bufones" que participan en las danzas; hacen reír tanto por su mímica, como por sus complicados diálogos sin sentido. Con excepción de los capitanes y músicos, todos levan máscaras blancas. Representan animales, toros o venados, con cuernos, orejas y mechones; zorros con la boca abierta, la lengua afuera y dientes plateados; hay águilas y guacamayas; otros parecen cerdos y burros; las hay cubiertas, como bloques de piedra. Las Máscaras de calaveras humanas muestran también detalles de animales. La fantasía no tiene límites; tampoco la diversidad de formas; en algunas es la belleza abstracta de las cabezas de animales; en otras, la interpretación de la monstruosidad o la fiereza. Las máscaras de aves expresan pícara alegría. Los "judeos" hacen cada uno su máscara. No existe un día o momento especial para hacerla; puede ser desde el Domingo de Ramos; dicen ellos que cuando tienen el "gusto". La moldean en barro y luego la forran de cartón. Cada año debe ser distinta, pues el molde se rompe. Lo que se expresa en ella también es el "gusto", para que en esa interpretación se pueda "borrar". ¿Que expresan? Serán sus tendencias? Sus anhelos frustados? Quiza el deseo de identificarse con la cualidad preponderante de un animal: la astucia del zorro, la belleza y agilidad del venado, la agresividad de la fiera. La mayoría son combinaciones de formas representativas que incluyen también a sus "totems" de barrio o de familia, o a sus dioses.  "Borrado" Pintura de Hugo Rodríguez Lo cierto es que en la máscara el cora plasma algo muy importante de su subconciente; se expresa como catarsis por estos medios de expresión plástica, de danza, de ritual que envuelve todo su potencial místico-erótico; así participa en su comunidad y cumple sus propias tradiciones y creencias. Desea ser parte de algo común, y sostiene su propia individualidad, no la aparente diaria, sino la afloración de su profundo y verdadero yo, mediante la ingestión del peyote, llega a una entrega total. El peyote es traído a vender por las familias huicholes que visten lujosamente; su jefe, en esta ocasión, es un hombre de edad avanzada y pelo largo, cano, amarrado por detrás. Después de recorrer las calles ejecutando la danza de la "Pedida de Tabaco", llegan frente a la casa del Centurión. Los capitanes, seguidos por toda la "judea", vacían el tabaco de sus morrales frente a las autoridades y el Gobernador, quienes, vestidos de blanco, permanecen en pie bajo la enramada del pórtico de la casa. Fuman pipa (que esta hecha de barro) y con gran dignidad y displicencia reciben regalos. La música empieza a tocar y, formados en círculo, bailan el son de "Tengo Comezón en el Trasero", que es muy alegre, con acompasados pasos; se vuelven de un lado al otro, alzando a cada vuelta el pie hacia atrás como para rascarse. Son muy agiles para danzar; marca el ritmo el sonido de un caparazón de tortuga que traen amarrado en la cintura, y el cual rellenan de piedras. Es el símbolo de la virilidad. El siguente baile se llama "venado caca redonda", que ejecutan con otros pasos, y con otra coreografía, dirigida por los capitanes. Luego, en dos filas, una frenta a otra, inician otra danza-combate con los sables. Va a empezar la ceremonia de la "Culebra Negra" (Zumakiva). Es una crin de caballo, trenzada, que representa el mal que sale del río, y los que va a convertir en demonios, al pintarse de negro el día siguiente. Los capitanes, con la culebra en la mano enmedio de las filas, les pegan en las piernas; los judeos, bailando y defendiendose, le pegan con el machete. Cuando calla la música todos forman un gran círculo. De la casa de enfrente sale una mujer cora, muy elegante, ataviada con una blusa floreada, falda amplia, collares de chaquira y peinetas de colores. Toda la judea se sienta en cuclillas dentro de ese gran círculo. Los capitanes reparten la comida. Con las máscaras levantadas, charlan unos con otros. El Centurión coge un gran cántaro café, muy hermoso y a uno por uno les da líquido refrescante. La forma de vaciarlo es muy curiosa; apoya la base redonda del cántaro en su huarache, y con la mano sostiene la estrecha boca; alzando el pie, la ladea, y así sale fácilmente el líquido. Con gran respeto, los capitanes dan las gracias al Gobernador por la comida. Están ejecutando un ritual de la Semana Santa, y eso parece la repetición del milagro de la "Reproducción de los peces y panes". El pueblo es igual a cualquiera de Palestina, y los hombres son pescadores o campesinos. Así debieron ser los apóstoles que hace tantos años siguieron a Cristo para oir su sermón, subiendo con él a la montaña. Sólo con la magia del pensamiento se puede hacer una mutación perfecta. Algo de esas cosas mágicas y sobrenaturales de ellos, se esparcen, invaden y dominan espacio y tiempo. Al sonar de nueva la flauta y el tambor el Gobernador, vestido de blanco, erguido, majestuoso, sale del pórtico en donde ha presidido, de pie, imperturbable, la ceremonia; encabezada la marcha seguido de las autoridades, los capitanes y la "judea", que marcialmente, con los sables al hombro, van en filas. Hace un calor terrible...En los barrios indígenas del pueblo, todas la callejas son muy parecidas. Todo está solitario y siliencioso. La calle principal desemboca en el río. Las cuevas son los santuarios donde oran los "Chamanes". Ahí, depositan los "muveris" y "ojos de Dios". Estos son tejidos de estambre de lana de colores, en bastidores cuadrados. El "muveris" es un carrizo, adornado con un penacho de plumas y bolas de algodón. Son símbolos de poder divino, y se utilizan en su ritual religioso y curativo. Los "Chamanes" son para los coras sacerdotes, médicos y consejeros, ocupan en diferentes circunstancias cargos en el gobierno. A través de una vida de aprendizaje y castidad, van consagrandose a su vocación, que generalmente sienten desde niños. Conocen todos los ritos, los cantos, las "pachitas", y van adquiriendo los objetos simbólicos, que les ayudan a su comunicación con los dioses., o para ejercer sus poderes sobrenaturales. Aquí el tiempo es diferente. Los coras no cuentan las horas. El tiempo tiene distinta dimensión; no hay prisa. La medida son las cosas que tienen que suceder; suceden a su tiempo, y no las apresuran. En la tarde del miércoles, en la parte baja del Shuisetana, que es un peñasco de formas caprichosas, bajan los caballos negros y blancos de los centuriones, a beber agua en la orilla del río. Los vigila un "fariseo" con su gran lanza. Al reflejarse en las aguas inmóviles, los animales, tranquilos y altivos, parecen conscientes de la dignidad que representan. Se oye a lo lejos el sonido de la flauta, que no rompe el silencio; lo acompaña. Un muchacho cora de pie bajo un gran guamúchil, toca al viento. Alrededor del tronco del árbol, se sientan en cuclillas unos ancianos fumando pipa, meditando. MIERCOLES SANTO POR LA TARDE Los fariseos, formados en dos filas con sus lanzas, hacen guardia al caer la tarde frente al Palacio Municipal. El Centurión blanco montado en su caballo esta en medio. El resto de la "judea" forma filas atrás. La música toca un llamado guerrero. En la noche, en una plaza en otro lado de los cuatro barrios de la zona indígena cora, se realiza el baile de La Tortuga. La gente del pueblo se sienta en las orillas. Llega la "judea" marchando, y al frente de la casa del Centurión forma una rueda. Inicia la cadenciosa música de La Tortuga. Empiezan a hacer movimientos eróticos; se apoyan en sus sables, inclinándose hacia adelante y arqueándose para atrás. Musitan y cantan alegremente detrás de su máscara. Una de las fiestas del son es "Tenemos fiesta, tenemos fiesta". En medio de risas, en algunos momentos cuatro o cinco, se juntan en fila apretada. La luz de la luna es intenza, difusa y hace brillar lo blanco de sus máscaras, camisas y quepis, dándoles aspectos fantasmagóricos. Uno de los coras, con una máscara de guacamaya llena de pelos, empieza a desnudarse y su compañero, que lleva puesta una máscara de venado, hace una pirueta y se asoma a verlo. Todos ríen y siguen bailando. En medio del círculo, cada uno de los cuatro capitanes representa desnudo el acto sexual, al compás de la música. Sale un capitán, que recorre el círculo por el interior, escoge a un muchacho, y éste pasa en medio a ejecutar la danza. Se ríen todos de sus intentos, pues es un aprendiz, y alrededor de él van ejecutando todos esta danza fálica. Van pasando, escogidos por los papitanes, a hacer su exhibición, zorros, venados, aves y monstruos, los cuales se desnudan hasta quedar sólo con su ceñidor y su tortuga en la cintura. La identificación de la máscara en el cuerpo y sus movimientos van siendo cada vez mayores. El venado salta, corre y se detiene, alza la cabeza; el ave grazna; otros mugen o braman al realizar esta danza erótica. Cada uno tiene su propia interpretación; los bufones remedan al animal picarescamente; otros terminan de rodillas, arqueandose como felinos; otro, con máscara de cerdo, llega al centro con pantalones y se desviste mientras baila. Cuando empieza la danza, la música los acompaña, y no calla hasta que han terminado. A un joven, que no puede acabar, le paran la música y regresa a su lugar dando saltos en un solo pie. Nadie tiene el menor sentido morboso respecto a lo que sucede aquí. Es lo más natural. Es su costumbre. Es la iniciación sexual de los jovenes, enseñada dentro de un ritual por sus mayores. Después sabrán desempeñar bien sexualmente; se pueden casar; han sido "iniciados". Otro, con máscara de zorro, mueve la cabeza de un lado a otro, como olfateando, trata de arrimarse por detrás a los músicos, que desprevenidos, saltan hacia adelante. En esta ceremonia no permiten sacar fotos; dicen "que les roban el alma", y Hatzikan ( el lucero de la mañana) les lanzaría flechas que causan desgracias La guacamaya y el venado son los más cómicos de todo el círculo. Realizan ingeniosamente miles de escenas eróticas y dicen chistes en cora que hacen reír a todos. El único "judeo" que tiene máscara humana es Lorenzo, el Chamán; cuando pasa al centro, hay espectación. Ya no vive en Jesús María; se ha remontado a la sierra, con su familia, para allí poder seguir más aislado su vida de misticismo. Allá lo van a visitar los coras, para sus curaciones y consultas, aunque se hacen tres horas de camino a pie, por veredas. El, alto, esbelto y aún con su máscara, transmite algo distinto de fuerza personal y autoridad. La danza que realiza es impresionante y muy bella; los movimientos eróticos son humanos y, al final, termina poseyendo a la Tierra, irradia algo sublime, profundo. Todo parece irreal: la luz sensual y misteriosa es alucinante... La máscaras se mueven; los hombres, o...s¿eran hombres?... ¿Qué son? Danzan; es un movimiento continuo. Podría ser un sueño esta visión tan extraña. Algo misterioso flota en el ambiente; la iluminación es traslúcida. En ciertos momentos una máscara, un quepis o alguna postura de los danzantes, parece una silueta estática; todo lo es cada vez más enigmático. Ya en esta danza, empiezan a distribuir el peyote. Las autoridades lo tienen y lo distribuyen. Cuando el "judeo" la pide, enlaza sus manos por detrás, y allí se lo ponen, sin interrumpir la danza. Lo dan en pequeña dosis, cortado en ruedas, y los va haciendo mantenerse con fuerza para bailar y seguir los ritos sin descanso durante esos tres días, sin comer ni dormir. El peyote tiene la propiedad divina de la cominión con lo sobrenatural; da fuerza sobrehumana y realiza la transformación mental para realmente "borrarse" y entregarse por entero. JUEVES SANTO A la luz de la luna, el centurión blanco va en su caballo, tinteando unas campanas de plata. Se encamina al templo. A pesar de su figura misteriossa, lo alegra ese sonido metálico, que rompe el silencio de la noche. En la roca Shuisetana está la "judea", y en el río se refleja la escena iluminada con los colores de la luz amarilla del sol saliente. Van de un lado a otro; en una fogata encendida queman el olote. Se oyen sus voces y risas mezcladas con el canto de los pájaros. Junto a la fogata están dos ancianos vestidos de blanco. Uno de ellos empieza a pintar el cuerpo de un muchacho. Se siguen decorando casi todos. Uno le está dibujando a otros rumbos en el cuello; a otro, le están pintando rayas blancas verticales en la espalda. Algunos se pintan la piernas con rayas horizontales o serpenteadas. Después de un largo rato, ya de mañana, han bajado de la roca tres capitanes, pintados todos de negro. En la arena montan guardia con los sables levantados; tienen en el pecho un escapulario blanco; es un distintivo que les pone uno de los ancianos jefes. Dos "zopilotes" bajan después custodiando al Gobernador que, vestido de blanco, con su sombrero de petate y envuelto en una frazada, se les acerca pausadamente, fumando.. Se les va uniendo la "judea", con los cuernos pintados de mil formas. En las máscaras blancas han remarcado con negro los rasgos más sobresalientes, haciendolas parecer diabólicas. Los penachos blancos de los sombreros de los capitanes y las flores de los quepis de los músicos son movidos por el viento que baja de los montes. La "judea" está ahora poseída por el mal; son los enemigos de Jesús; ahora son demonios. Van a sitiar la ciudad. El pueblo está cercado por montes oscuros, que ahora semejan guardianes amenazantes. Jesús María será prisionero de las fuerzas de la serpiente negra, que ha salido del río. Los capitanes al frente, con los sables levantados, atraviesan el pueblo, seguidos en fila por toda la diabólica "judea". Corren a un paso rítmico, y todos al mismo tiempo. Suenan la tortuga que traen en la cintura. Al pasar frente al templo, doblan las campanas; al oírlas los coras se postran en el suelo con una rodilla en la tierra y la cabeza agachada, luego se acuestan boca abajo, pegando la cara al suelo. Después se pones en cuatro pies, lavantando la máscara. Ya estan posesionados del mal, y al oír el llamado de la iglesia, adoptan esa actitud de fieras. Para sitiar al pueblo, se dividen en dos bandos: uno va a la izquierda y otro a la derecha, y dan cinco vueltas alrededor, recordando la toma de Jerusalén. Ya no hay risas; son ahora un ejército demoníaco. El mundo mágico y maravilloso de los coras. "Éso" intangible, vigoroso y suave a la vez, lo envuelve todo. Como se tiene previsto, Jesús María, con todos los que estan dentro, se ha convertido en una prisión. Nadie puede entrar ni salir, no sólo por el impedimiento físico. Las mentes han sufrido una mutación, absorbidas por la "cosas" místicas del rito. Desde este momento, nadie puede entrar ni salir; hasta el sábado en la mañana, que se abre la Gloria. En el interior del templo, los coras ya han dispuesto el altar. Está adornado con hojas de palma y naranjas. Los "Mayordomos", "topiles" y el "basta" reciben ofrendas y las acomodan; Algodón, semillas y azúcar. Las imágenes están cubiertas de tela morada. La Virgen está vestida de negro, adornada con los bastones de mando de los gobernadores y las cintas de colores; el altar de plata repujada está cubierto de un gran rebozo rojo. Abajo está el Santo Entierro; enfrente del altar ponen un Cristo, que conservan todo el año dentro de una caja. Lo acuestan sobre un paño, en el suelo, y lo cubren de varia telas doradas. Alrededor, velas e incensarios de copal. Arrodilladas ante los sahumerios están dos mujeres coras. Siguen dos filas de 13 niños, vestidos con túnicas y tocados con coronas tejidas de palma. Llevan velas encendidas en la mano; uno de ellos es el Nazareno y los otros doce los apóstoles. El Nazareno es escogido entre todos los niños. Deben distinguirse por su piedad e inteligencia; tienen que ser por lo menos de 7 u 8 años de edad, pues representa a Jesús cinco años seguidos, conservando la castidad. La mayoria de ellos al crecer, serán Chamanes o autoridades, pues son niños priviligiados. Cerca de ellos hay un hombre cora. Reza con las manos juntas. Es el papá del niño Nazareno (Cirineo) y lo acompañará a todas partes, cumpliendo con orgullo y respeto los ritos. A la izquierda, en una silla pegada a la pared, están sentados varios ancianos, vestidos de blanco, que son exgobernadores, o autoridades coras. Son los que han prestado sus bastones de mando para la Virgen. La planta del templo es un forma de cruz y, en la nave de la izquierda, tapada con una cortina negra, está la estatua de Jesús, postrado, cargando la cruz, con su corona de espinas. Los coras entran y rezan; sacan de su morral o de su atillo hecho con su paliacate bolas de algodón, acen filamentos y los elevan entre la imagen. El filamento representa la unión de ellos con Dios, y el camino para llegar al cielo. Mientras, la "judea", en una plaza, baila sin interrupción durante varias horas. Son danzas macabras; ahora sus movimientos eróticos los hacen como retando al bien. No sé quienes son más terroríficos: si los que traen máscaras, o los capitanes con la máscara pintada. Los ojos les brillan desorbitados; no ven fijo, pero cuando miran, traspasan. Están alucinados, y de pronto les giran los globos oculares. Algunos llevan pulseras de chaquira con raros diseños, y todos, sus morrales colgando del hombro y su ceñidores con la tortuga. Las autoridades: el gobernador altivo e imperturbable como siempre, y los capitanes, dan órdenes de buscar al Nazareno. Un venado y un tecolote salen corriendo por la calle. Repiten las danzas, la vigilancia del templo y la búsqueda del Nazareno en grupos. En el techo del templo unos coras tocan unas matracas enormes, cuyo sonido se difunde por todo el pueblo. Los "judeas" suspenden la música y se vuelven otra vez maléficos y misteriosos. Va a seguir el rito de la Iglesia. Bajo la enramada se realiza la representación de la Ultima Cena. Acompañados por el Cirineo, y los mayordomos del templo, se sientan los 13 niños a comer. La "judea" alrededor, andan de un lado para otro, vigilan; detrás de las máscaras mugen, portando sus sables al hombro. Allí está el objeto de su venganza, y sin embargo, aún no pueden hacerle nada. La máscara les cubre la cara; parece que los ahoga, pero ellos siguen, en ese movimiento continuo, en esa entrega mística, en esa tranmutación psíquica, que cada vez sube más de intensidad. En la tarde, hay una procesión enfrente del templo, que representa el encuentro de la Virgen con Jesús, en el camino del Calvario. Sacan la estatua del Nazareno al atrio de la Iglesia, le ponen alrededor hojas de plátano y cañas. Está solo, orando en el monte de los Olivos. El Centurión blanco, y los fariseos, llevan después la imagen, cargada en andas por la calle, hasta la enramada. El obispo pronuncia allí un sermón ante el pueblo. Ya han caído las sombras de la noche. La procesión continúa siguiendo al Nazareno y a su Madre. Los "judeas", con los sables al hombro y la cabeza inclinada marchan a los lados. Los canotos religiosos católicos se mezclan con el triste sonido de la flauta cora, el patético retumbar del tambor y de las cadenas que arrastran por el suelo. Los demonios, a los lados, no cantan, ni rezan, ni alzan la cara: cumplen con el rito. Ya llegará su hora de muerte y venganza. Al regresar todos al templo iluminado, los violines y las flautas están tocando pavanas y minuetos. Fueron enseñados por los jesuitas, en la época de la colonia, y son el antecedente de los sones populares de estas regiones. Van llegando cada vez más músicos; parecen ángeles que llenan la iglesia con el sonido de lindísimas notas. Afuera, en las tinieblas, los "judeos" rodean el templo; obviamente nunca trasponen ni el umbral de la puerta del atrio. Toda la noche recorren el pueblo constantemente, hasta que parten al río llamados por la flauta y el tambor a realizar la pintura final, la transformación alucinada con colores brillantes, exarcerbando totalmente la extroversión del subconsciente, plasmado en la pintura sus propias tendencias que afloran al mezclarse con su carácter de poseídos del mal. VIERNES SANTO En la mañana reaparecen enloquecidos los "judeos" por la calle principal que viene del río. Van emergiendo de lo profundo, pues como la calle tiene un declieve, parecen surgir del vacío, estos demonios desbocados. Mágicamente van apareciendo, primero, las puntas de los sables, las plumas de los sombreros de los capitanes y en el impulso de un salto todo le "tijaro" (diablo) completo. Uno tras otro saltan, invaden y llenan el espacio de su agresiva presencia. Colores, colores, miles, los más brillantes y ofensivamente bellos e intensos. El sonido de la tortuga marca el ritmo de su loca carrera. Todo lo que era ayer blanco, lo han pintado de colores; cuerpo, máscara, sable, gorro. No se puede explicar si esto es terrorífico, o extraordinariamente bello; porque son tan ágiles en sus movimientos, que cada postura podría se la de un magnífico bailarín. En el ayuntamiento los esperan, haciendo guardia, el Centurión negro y los fariseos. El niño Nazareno sale de ls Iglesia y se esconde en una casa con su padre. El Centurión negro, los fariseos y la "juedea" suben a la casa del gobernador a presentarle sus respetos, y a informarle que van a apresar al Nazareno. Se detienen después en la puerta de una casa; hay una "cagada de animal", lo más repugnante, lo feo, donde estás Jesús, el bien, lo bueno. Todo es una constante lucha entre polos opuestos; contradicciones, choques entre símbolos antípodas. Los capitanes tocan a la puerta y preguntan por el Nazareno: todo el lenguaje es invertido y los conceptos también. El dueño de la casa les contesta en un diálogo "al revés" y, de repente el niño, de la mano de su padre, sale corriendo. El bien triunfa, y el mal, la "judea", grita y se revuelca desaforada, en el suelo. Persiguen velozmente al Nazareno por las cales y llegan a otra casa. Así pasan por cuatro lugares, hasta que, en el quinto, un "judeo" se sube a un árbol y encuentra un papel que le dice donde está: trae un tejón disecado, que husmea. Los otros animales (los "judeos"), parecen fieras restreando a una presa. ¡Pobre niño! Dios venado! Como ha corrido! El Cirineo no lo suelta; de repente con la manita se endereza su corona que se le cae de lado. Debajo de un árbol, por fin, lo apresan. Con los sables golpean el suelo, el viento, los árboles. Le amarran sus manecitas con la cuerda negra (la serpiente) y polvoriento, sudoroso, lo llevan ante las cruces de los 4 barrios, y luego al templo. Los fariseos y el Centurión negro están esperando. Los diablos triunfantes ven desde afuera del atrio a niño preso. Bailan enloquecidos, retando al templo. Los fariseos entran en la Iglesia y al otro Nazareno, la estatua, le amarran la serpiente negra. En el interior se siguen oyendo las oraciones de los fieles. La "judea" monta, en un burra al revés, a un muchacho; lo cubren de cascarones de huevo ensartados y empiezan a recorrer las calles. Pasan de ese estado feroz a ser actorees de una sátira. Ahora son bufones que imitan a los sacerdotes y a los fieles de la procesión del día anterior, y ridiculizan todas sus actitudes. Riendo y divirtiéndose, pasa uno con un sahumerio, con chile quemandose, que los hace llorar y toser. Van a dar las 3 de la tarde. "Todo estaba escrito". Entran al templo el Centurión negro y los fariseos con sus lanzas. Llevan la cara tapada con un paliacate. Se amontonan ante el altar y, en silencio, le encajan los carrizos a la imagen de Cristo. Ya ha sucedido. "Todo se a consumado". "En tus manos encomiendo mi espiritu". Sí, Cristo ha muerto por nosotros. Todos; coras, negros, blancos, buenos y malos, de ahora y de siempre, y Cristo es Dios. El tiempo se detiene. Todo está inmóvil. Parece que los asesinos de Cristo se han convertido en estatuas como la de Él...Hay tristeza, consternación; la luz se opaca. Una nube ha tapado el sol. Se obscurece el templo y, como sombras, salen el Centurión y su ejército. En las calles deambulan los demonios enmascarados arrastrando los sables. Unos parecen buitres que quieren devorar carroña, otros se ven arrepentidos, otros siguen enerdecidos. Se van juntando, después bajo la enramada, empiezan a caer, temprano, las sombras misteriosas de la noche, pesadas, ticiturnas. Ya se confunden los diablos entre ellas y ahora se sienten más identificados con las tinieblas. Ya están incontrolables, agresivos, repugnantes. Sigue la música y la danza macabra. Entre ellos hay un zorro herido. Se para, se apoya en el sable y voltea su hocico para un lado y para otro, husmea y lluego fijamente se queda viendo algo. Le escurre sangre de la cabeza...zorro herido, fiera derrotada. Sus fauces entreabiertas enseñan los antes brillantes dientes. Ruge amenazador, echando la cabeza al frente. Así se queda mucho tiempo, hasta que ve brillar dos ojos amenazantes en la penumbra: son los del capitán. Vuelve la cabeza el zorro, llamando por su penetrante mirada, y sale tras de él. Rondan y rondan sin descanzo toda la noche. solo se oye su música lejana; el sonido de sus pasos y el retumbar de sus tortugas que acompañan a sus sombras. SABADO DE GLORIA |
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Modificado el ( Saturday, 02 de August de 2008 )
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Los Huicholes y su mitología. |
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escrito por Hugo Rodriguez
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Sunday, 03 de August de 2008 |
HuicholesLa mitología de un Pueblo
“El pueblo Huichol en México narra como, durante el gran diluvio que arrasó con una antigua civilización, una misteriosa anciana, llamada Tatusi Nakawé, subió en su precaria embarcación a un hombre y su pequeña perrita. Ellos serían, mas tarde, quienes darían inicio a su particular y mítica cultura. Luego de varios días de navegar en los embravecidos mares, la misteriosa anciana, quien en realidad era la Madre de los Dioses, dejó en las costas del actual Estado de Nayarit a aquel hombre con su perrita, cachorra que luego, convertida en mujer, procrearía a la nueva raza. 
De origen aún incierto, pero con seguridad, gracias a que mantuvieron una vida independiente durante el período colonial, que este pueblo conserva sus mitos ancestrales aún incólumes. Creencias que una y otra vez confirman, desde tiempos antiguos, al efectuar múltiples peregrinajes, desde el noroeste montañoso de México donde habitan, hasta este lugar del litoral donde depositan sus ofrendas y recrean, con profundo respeto y obediencia, su mitología originaria. Es así como mantienen entonces, la creencia de que solo la inquebrantable repetición de estas prácticas dará continuidad a su mundo, a su existencia basada en el conocimiento dado por sus experiencias visionarias, al descubrimiento de una realidad oculta, realidad que se encuentra más allá del mundo objetivo y visible, al universo de sus antepasados, que vinculan necesariamente, a su vida diaria y actual. 
Es precisamente esta necesidad de comunicarse con los antepasados que les ha llevado, además, a levantar en este sitio un Templo o RIRIKI que arreglan constantemente y sacralizan en íntima ceremonia. Consagran pues, en una acción que responde a la necesidad del Ser humano de crear un espacio espiritual, un Templo por ellos erigido. Una obra del hombre bendecida por sí mismo, con sus propias manos y que adquiere el carácter de Sagrada por su sola voluntad. Han desarrollado pues, una cosmogonía que se enriquece continuadamente. Un mundo donde convive lo mundano y lúdico con el espíritu, lo sagrado con su cuerpo profano, un universo donde ambos coexisten necesariamente. A partir de allí, dice esta fascinante mitología, caminaron los primeros hombres hacia el oriente, hacia el desierto de Wirikuta. Buscaban, el opuesto y segundo punto cardinal, el nacimiento del sol, el trayecto que sostiene, como eje medular, a sus dos extremos. Solo así, sus pensamientos conseguirían la armonía, el equilibrio substancial entre el poniente, ocaso de un pasado, y el oriente, nacimiento de un nuevo mundo, de este universo antípoda, contrapuesto, de una Era que requiere lo disímil para existir y que exige, a su vez, ser también recreada para persistir. 
El calendario ritual del pueblo huichol establece dos temporadas estacionales: El de lluvias que se relaciona con el diluvio y origen del mundo, por tanto, con la oscuridad y el caos, y el tiempo de sequedad, que es el que da luz a su mundo, donde amanece y despunta el Padre Sol. La primera celebración del período de luz será la fiesta del Tatei Neixa que, como todo homenaje religioso de los huicholes, expresa la intensidad y fuerza de esa enorme carga mítica al asociar, en forma equivalente, a los niños menores de cinco años con el maíz y calabazas, porque así como estos frutos culminan, luego de un período de oscuridad y lluvias con el ciclo de su crecimiento, en forma análoga, los niños inician y cumplen también con una etapa de su conocimiento y desarrollo físico. Vincula además a las madres, quienes dan a sus hijos el soporte durante esta primera etapa, a la vez que las relaciona con la madre tierra, generadora de vida y alimentos. La pintura facial que las madres, en esta fiesta, dibujan sobre las mejillas de sus hijos, se forma con la raíz de una planta silvestre extraída del desierto de Wirikuta y conocida como Uxa. Son adornos alusivos a la flor del peyote y al sol, signos para que sus deidades puedan advertirlos, señales para indicarles su presencia. Es también un leguaje, representa la identidad y comunicación de los niños con estos seres sobrenaturales. Es la entrega a sus seres protectores, en un diálogo en el que estarán inmersos por varias horas. Luego, las madres también pintarán sus rostros, es un lazo en la que ellas y sus hijos comulgan juntos. El homenaje se inicia entonces en el exterior del Templo o Calihuey a primera hora de la mañana. En el Poniente se ubica el tambor ó Tepo que, adornado con guirnaldas de la flor del cempasúchil, empezará a fragmentar al silencioso amanecer. En el Oriente, por donde nace el sol y atado por una cuerda a las plumas del “Ave Fantástica”, se coloca al Tsikiri, símbolo de los niños llamado también “Ojo de Dios” y que es un tejido con estambre de colores que da forma a su universo. Al pié de este símbolo, formando una especie de altar que será objeto de múltiples interpretaciones rituales, se colocan las mazorcas adornadas del maíz. El Chamán o Marakame limpiará entonces con sus plumas o Muviéris el alma de los niños, también a la cuerda que simboliza el camino por donde ilusoriamente les llevará en un viaje hasta el desierto. Purificará además, el Altar y a todos los asistentes. El Marakame bendecirá a los niños una y otra vez. Será su protector durante el viaje imaginario. Atará sus almas, representadas por copos de algodón, a la cuerda llamada Wikushao, que figura, el camino por donde les transportará, con la ayuda de sus plumas mágicas, hasta donde se encuentran las deidades. Las manos del cantador golpearán, a partir de entonces y sin descanso, una y otra vez la piel de venado con el que fue elaborado el instrumento. Llevará, con su salvaje percusión, el espíritu de los niños hasta el oriente. Durante un largo canto el chamán los guiará, en este viaje imaginario, al desierto de Wirikuta. Las madres en este momento entregarán a sus hijos las galletas que simbolizan al peyote. Pondrán en sus manos además las sonajas para que acompañen al Marakame en su canto sublime y elevado. Colocarán también, sobre sus cabezas, las flechas votivas que les guiarán acertadamente al lugar escogido. Esta fiesta por tanto, mas allá de agradecer a la Madre Tierra por las primeras cosechas es, para los niños, la representación onírica del mito, el primer contacto en la recreación cósmica de origen, el inicio en la toma de conciencia de la continuidad permanente y perenne de la existencia del hombre mítico. En esencia significa, simbólicamente, acompañar a sus padres en la peregrinación hacia el desierto de Wirikuta. Peregrinación que seguirán, guiados por el chamán o MARAKAME, con la misma devoción y sacrificio, ya que es precisamente este concepto: ser digno de los sacrificios, el que da fuerza y permanencia a su existencia. Así, los peregrinos que partieron, llevando consigo a una de las niñas vendada de los ojos, según la tradición del primer viaje al desierto y, como ellos, en total ayuno desde las montañas, entregarán en este sitio sagrado, llamado Tatei Matinieri, la mirada de esta niña, su asombro. La deidad entonces, convertida en imagen, entrará abruptamente en su mente para quedar grabada por siempre, permanecerá eterna e indisoluble junto a ella. Los peregrinos luego, sacarán de sus morrales y canastos sus ofrendas y las de sus hijos. Entregarán a Tatei Matinieri colocándolas al pié y dentro de sus aguas, junto a las flechas y jícaras votivas. Pedirán, a esta deidad, por la protección a sus hijos. Las ofrendas que elaboran conllevan una profunda significación. Representan la materialización de su capacidad creadora, el producto generado con una intensa sensibilidad, la elaboración hecha con amor gracias al apego con lo sobrenatural. Representa además, la humildad del Ser humano ante las fuerzas superiores, su derrota ante quienes invariablemente gobiernan sus destinos. Es también, el lazo que une y comulga, la entrega de su obra, de su pobreza. (Desamparo/necesidad) El agua sagrada de Tatei Matinieri será entonces untada sobre sus cabezas y cuerpos. Ellos recibirán, a cambio de sus ofrendas, el amparo, la protección en substitución del voto, del esfuerzo y sacrificio que realizan. Para ellos, el mundo se desenvuelve entonces en una dimensión sagrada, donde el hombre establece un nexo sublime y permanente con las deidades. Cosmovisión admirable que conlleva un estado sensorial profundo, una comunicación constante con las divinidades quienes, al ser espíritu y materia, exigen su culto, su contraparte para existir y dejarlos existir. Otra cuerda paralela y adornada con flores será atada junto a la primera. La forma y color de las flores simbolizarán al colibrí que, asociado a los niños, absorberán, como las chupirosas, su miel. A partir de allí, podrán entonces volar, les llevará el “Ave Fantástica” en su lomo hasta el otro extremo. Será un vuelo donde el Tepo, cada vez con mayor intensidad y sin descanso, el canto cósmico del Marakame y las sonajas de los niños irán, poco a poco, sumergiéndolos en un espacio donde el pasado presente y futuro formarán un solo tiempo, sin divisiones. Volar sin desprenderse del guía y el camino, abandonar momentáneamente el espacio consciente para ir hacia los dioses, separarse de lo material para sacralizarse y llegar, como sus padres, hasta el primer lugar sagrado: Tatei Matinieri, el ojo de agua que es considerado deidad protectora de los niños, en una nueva asociación, de un manantial con la madre creadora y protectora de sus vidas. La sangre de los animales sacrificados en la fiesta también se verterá sobre sus aguas y los demás lugares sagrados. Representa la entrega de una vida para el sostenimiento de otra existencia. Así como en la antigüedad cuando los dioses se auto inmolaron, el niño que se arroja en la hoguera y se transforma en el astro diurno, el venado que se entrega voluntariamente a los cazadores y se convierte luego en el peyote, así también el animal, fuente de poder y magia, entrega sus poderes divinos para transformarse en alimento, otorga su sangre para ser untada en el maíz, en la Madre Niwetsika, sangre que será llevada, como ofrenda, hasta los lugares sagrados, hasta Tatei Matinieri. Lugar donde los peregrinos además, durante su travesía, recogerán un poco de su agua sagrada para consagrar sus alimentos y a todos aquellos que no pudieron partir al desierto de Wirikuta. El tesguino es el licor del maíz que fermentado, genera en quien lo bebe un estado de mayor emotividad. Lo toman tanto los hombres como las mujeres y los niños, produce una carga de fervor y pasión. Les induce a sentir con mayor intensidad la ceremonia, llegar al éxtasis, a una embriaguez en sus cantos y rezos. Para ellos la historia se encuentra entonces plasmada en los mitos, tradiciones y en todas las manifestaciones simbólicas de sus antepasados. Mitos que, constantemente reelaborados, son la base y estructura que dan forma a sus acciones y les lleva a participar activamente de una vida religiosa intensa, de una existencia colmada de fiestas y rituales que van de lo sacro a lo profano, del Ser libidinoso al Ser luminoso. Los peregrinos en el desierto pintarán también sus rostros y algunas de sus pertenencias con la raíz del Uxa. Avanzarán durante el atardecer, a vista de sus deidades, hasta otros lugares sagrados. Van dejando así, el testimonio de su visita, la evidencia de una rica y extensa mitología sobre su origen e historia. Van recreando, como hicieron los primeros hombres en los tiempos originarios, la peregrinación hacia el oriente de la sierra, al lugar donde salió por primera vez Tayau, el Padre Sol. El Marakame entonces podrá guiarlos hasta el lugar de sus sueños, a encontrar a Kallumari para sacrificarlo. La noche no disminuye el fervor de los que permanecen distantes en las frías montañas. Ellos, como los peregrinos, permanecerán toda la noche en vigilia. Es la fuerza de sus creencias la que impone esta expiación que da valor a sus prácticas. Finalmente, el fuego es el mismo para ambos, les mantendrá unidos, juntos en su larga travesía. Para los peregrinos la noche sin embargo, será profundamente más intensa por encontrarse cerca de Kallumari, el venado mayor y deidad que se convierte en el peyote. Son sus territorios, por lo que deberán permanecer juntos y en compañía de Tatewarí, el dios fuego que les acompañará durante esta larga jornada. El Marakame por su parte, silencioso entre las tinieblas y guiado por sus sueños, irá hasta LEUNAR, estribaciones del Cerro “El Quemado”, para buscar allí el lugar exacto donde se oculta Kallumari. Con su canto cósmico volará para encontrar al hermano Mayor. A la deidad Venado que le conducirá hasta donde se convertirá en Peyote. Tratará, en armonía íntima y profunda, de “ver” a la deidad transformarse en divinidad luminosa y a la que habrá que cazarla como a un animal, sacrificarla y absorber de ella su conocimiento, de él su sangre, su carne, sus entrañas sagradas. Al amanecer, frente a los primeros rayos de Tayau, el Padre Sol, los peregrinos pintarán nuevamente sus rostros con la raíz del Uxa. Elaborarán diseños figurativos y abstractos que darán identidad a cada uno de ellos. Al pintarse, las deidades podrán inequívocamente reconocerlos, sufrirán una transformación, una mutación que les acercará a lo divino. Podrán encarnar poder y develar los verdaderos rostros de los dioses. Con sus máscaras, convertirse en deidades ocultas. Igual que el becerro, la divinidad ahora convertida en peyote entregará su sangre y su cuerpo. Elevan pues, a la altura de sagrado, al maíz, al venado y al peyote, ya que ven en ellos la fuente de su subsistencia y visión espiritual. Sacralizarlos por tanto, representa mantenerlos vivos para conservarse ellos también vivos; es hacer justicia envistiéndolos sublimemente, conferir, a quienes otorgan los recursos para su subsistencia física y anímica, el estado de Supremos. Pero más allá de esta mutua dependencia, existe en los huicholes una extraordinaria capacidad de comunicación con sus deidades. Es el cactus del peyote la manifestación material, el elemento divino a través del cual consiguen romper la barrera entre el conciente y el subconsciente, entre lo visible e invisible, el medio que da paso al mundo de sus sueños para convertirlo en existente y tangible, el vehículo que les lleva a dialogar con sus Dioses. Revestirse de lo sagrado, consagrarse para transformarse en seres luminosos es pues, compartir un mismo espacio, participar con ellos. 
Una vez cazado y atravesado por la flecha, el primer peyote será depositado en la jícara para llevarlo de regreso a casa y colocarlo en el CALIHUEY Los otros peyotes recolectados serán cortados de su raíz y preparados para la ceremonia antes de ser consumidos. Se pondrán sobre la tierra, unos junto a otros mientras se cava con las manos, el espacio donde se depositarán las ofrendas, aquellas que guardaron los peregrinos para este último momento. Se trata de entregar a cambio del Peyote Sagrado aquello que más aman, el símbolo que será enterrado junto a las flechas votivas que indicarán el acierto, la dirección exacta de su súplica. Aquí se enterrará también, semejante a cuando se entregó a las aguas sagradas del mar, la máscara de Kallumari, el rostro del Venado Mayor. (del bisabuelo cola de venado) En este Altar quedará hundida su presencia, junto a las ofrendas y la última consagración en Wirikuta. El Marakame cortará entonces a Kallumari, entregará a los peregrinos el cuerpo y la sangre derramada, participará también la niña que realizó su viaje de iniciación. Tomarán entre sus manos al Ser divino y luminoso para consumirlo en este desierto que, luego de permanecer en total ayuno desde las montañas donde partieron, finalmente entrará a lo más hondo de su percepción, a un estado sensorial intenso que les llevará, a partir de este momento, a entrar en comunión con la carne y sangre de Kallumari, símbolo del conocimiento y sabiduría. Regresarán después al hogar, junto a sus hijos y esposas. Llevarán consigo al divino luminoso, cargarán, para la última y quizá más significativa fiesta del período de luz, el peyote que será entregado a la comunidad. La peregrinación y los jicareros (peyoteros) con su Marakame habrán cumplido entonces con la misión primitiva de recrear el mito, retornarán sagrados y permanecerán así hasta su desacralización, nuevamente al estado profano, ciclo continuo que da forma a su vida, que eleva por la constante renovación, el espíritu del hombre a un estado de conciencia permanente, éxtasis, de la esencia divina. De vuelta en la comunidad y luego de haber cazado un venado en la montaña, la peregrinación saludará, en un ritual frente al fuego y con las flechas del acierto, a los miembros del grupo. Contarán sus hazañas y sucesos mientras los jóvenes, mujeres y niños, prepararán la fiesta del jikuri neixa. Nuevamente darán muerte a un becerro y derramarán su sangre sobre la tierra. Otra vez el rito, los rezos y plegarias que repiten incansables una y otra vez. Es la necesidad de llevar sus ruegos, desde este diminuto espacio que es su comunidad, hasta la vastedad del espacio infinito donde moran sus dioses. Mojar con el rojo sus ofrendas es la forma de expresarse, tatuar sus rostros con la sangre del animal el lenguaje que revela que ellos también son mortales, depositarlos en el Calihuey, junto a la jícara con el primer peyote hallado en el desierto, el intento por eternizarlos. Una vez concluido este homenaje, el Marakame entregará para su preparación y consumo los cactus traídos desde Wirikuta. Serán limpiados y lentamente masticados en un primer contacto con el peyote antes de la fiesta y celebración. Luego las mujeres, moliéndolos en una piedra o metate, elaborarán una masa espesa a la que se agregará un poco de agua para producir el brebaje de la mezcalina, que se tomará repetidamente, por cinco ocasiones. Los hombres entonces pintarán sus rostros como en el desierto, colocarán la bebida y las máscaras del Kallumari frente al cantador, quien dará inicio a la ceremonia. La danza y el canto se fundirán entonces en ese mantra pagano. (en esa especie de mantra pagano) Buscará que participen sus dioses; el golpeteo sobre la tierra acompañará a su llamado glorioso, se mezclarán en cada paso, en cada golpe, en cada movimiento. A mediodía, cuando el Padre Sol se encuentre ya en el cenit, procederán todos a dibujar sus rostros con el uxa, trazarán las formas y figuras más seductoras, su intención será llamar la atención de Tayau, procurar su mirada. Una vez arreglados, el grupo avanzará para reverenciar los puntos cardinales. Retornarán otra vez al calihuey para rendir tributo al Ser Supremo, entregar las ofrendas y conseguir, en esta especie de pago y consentimiento, su anuencia, el asentimiento para proseguir, para beber y masticar el Jikuri. Habrán cumplido entonces con la misión primitiva de recrear el mito, ciclo continuo que da forma a su vida, que eleva por la constante renovación, el espíritu del hombre a un estado de conciencia permanente, éxtasis de la esencia divina. 
FIN E. Aguilar |
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Modificado el ( Monday, 08 de March de 2010 )
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